Algo de humanidad

Actualizado 31/12/2015 13:08:08 CET
Niña refugiada en Macedonia
ASHLEY GILBERTSON UNICEF
  

MADRID, 31 Dic. (Carmelo Angulo, presidente de del Comitñe Español de UNICEF) -

   Se cierra un año muy complicado para los niños y niñas del planeta. Convertir en cifras y porcentajes el sufrimiento de la infancia puede provocar un automatismo de lectura que nos haga pasar por ellos casi de puntillas en esta época de resúmenes y balances anuales. Por eso, querido lector, le pido que lea dos o tres veces estos datos, que se detenga unos minutos en reflexionar para comprender la magnitud de la grave situación en la que vive un alto porcentaje de la infancia en el mundo.

   Hoy, 8.000 niños morirán de hambre, sed, neumonía, malaria o alguna otra causa que es fácilmente evitable en este siglo XXI. Hoy, 59 millones de niños no irán a la escuela. Hoy, la vida de 250 millones de niños, muchos de ellos ya sacudidos por la pobreza y la desigualdad, se complicará en las zonas de conflictos armados, donde son bombardeados en sus camas y en sus escuelas, secuestrados, torturados o reclutados para la guerra --Siria, Irak, Sudán del Sur, República Centroafricana, Yemen o Nigeria son algunas de las zonas más mortíferas para la infancia en 2015--.

   También los desastres naturales (Nepal, Afganistán, Pakistán), las emergencias como las de ébola en Sierra Leona, Liberia y Guinea, el cambio climático --que amenaza los beneficios conquistados en favor de la infancia en las últimas décadas-- se presentan como un freno diario a su supervivencia, alimentación, educación y salud.

LA LUCHA DE MUCHOS

   ¿Quieren una cifra más? Hoy, en alguna playa de Grecia o Turquía, es muy probable que vaya a morir algún niño ahogado en su intento por alcanzar un mundo seguro, lejos de la violencia y la pobreza. Se calcula que unos 1.300 niños han muerto en 2015 en las aguas del Mediterráneo en la mayor crisis de refugiados que se ha producido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Todos nos estremecimos al ver el cuerpo sin vida del pequeño Aylan Kuri en una playa turca. Pues la escena se repite cada día.

   Y estas cifras, cuyo contador sigue corriendo mientras yo escribo y usted lee estas líneas, se repetirán mañana y pasado y al otro.

LA LUCHA DE MUCHOS

   Es imposible ignorar todos estos fracasos. Pero tampoco podemos olvidar que ha sido un año de duro trabajo por parte de muchos (organizaciones, gobiernos, empresas de todo tipo) que han mantenido en 2015 los importantes avances y éxitos de las últimas décadas --como nunca antes en la historia de la Humanidad-- en la lucha a favor de los derechos de la infancia.

   Desde el año 2000, la reducción de la mortalidad infantil ha hecho posible que cerca de 48 millones de niños lleguen a su quinto cumpleaños; hoy viven en condiciones de extrema pobreza aproximadamente 721 millones de personas menos que a principios de la década de 1980; y más del 90 por ciento de todos los niños y las niñas en edad de asistir a la escuela primaria se encuentran matriculados en la actualidad.

NUEVOS OBJETIVOS

   No me cansaré de repetir que en UNICEF somos conscientes de que cada niño al que se salva de la enfermedad o de la desnutrición, cada bebé al que se protege frente al SIDA, cada niña que asiste a la escuela, cada comunidad que disfruta de una fuente de agua más segura, cada familia que escapa a la pobreza atenazadora constituye una victoria.

   Como decía el escritor uruguayo Eduardo Galeano: "Al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable".

NUEVOS OBJETIVOS

   ¿Qué queremos para 2016?: ser mucho más ambiciosos. Pese al progreso logrado, hemos fracasado con millones de niños: los más vulnerables, a quienes debemos nuestros mayores esfuerzos. Y mientras que se han reducido algunas desigualdades, otras han persistido y en algunos casos hasta se han intensificado, incluso en países donde se registraba una mejoría a escala nacional.

   Nour huyó de Siria con su marido y sus dos hijos, Mohammad de 11 años y Youssef, todavía un bebé. Camina por el barro cerca de Tabanovce, en Macedonia: "Trato de buscar algo de humanidad, pero la mayoría de las veces no lo encuentro".

   Desde UNICEF afrontamos 2016 con la obligación, que debe ser de toda la sociedad, de hacer de este planeta un lugar con más humanidad. Siguiendo a Jim Grant, director ejecutivo de UNICEF entre 1980 y 1995: "El compromiso moral de un pueblo tiene que reflejar la capacidad para la acción y, si esta capacidad existe, es inmoral no realizarla a través de acciones directas para los niños y niñas más necesitados".

   Ébola, guerra, refugiados, destrucción, hambre y desigualdad son algunas de las palabras que han formado parte de la vida de cientos de millones de niños y niñas a lo largo de 2015. Esperanza, paz, acogida, reconstrucción, salud y equidad son las que, no queda otra, habrá que esforzarse por convertir en protagonistas de sus vidas en 2016.

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