Publicado 09/09/2020 2:00:37 +02:00CET

Los avances en la eliminación de muertes evitables de niños, en peligro por la COVID-19

Un bebé en Costa de Marfil
Un bebé en Costa de Marfil - UNICEF/FRANK DEJONG - Archivo

Las muertes de menores de 5 años pasaron de 12,5 millones en 1990 a 5,2 millones en 2019, un mínimo histórico

MADRID, 9 Sep. (EUROPA PRESS) -

El año 2019 se registró un mínimo histórico de 5,2 millones de muertes de niños menores de 5 años pero los avances realizados en las últimas décadas para evitar estos decesos podrían verse revertidos por el impacto que la pandemia de coronavirus está teniendo en los servicios sanitarios en todo el mundo.

Así se desprende de las últimas estimaciones del Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), la Organización Mundial para la Salud (OMS), la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas y el Grupo del Banco Mundial.

En los últimos 30 años, los servicios de salud para prevenir y tratar las causas de muertes infantiles tales como los partos prematuros, bajo peso al nacer, complicaciones durante el parto, sepsis neonatal, neumonía, diarrea y malaria, así como la vacunación, han sido determinantes para salvar millones de vidas. En 1990, hubo 12,5 millones de muertes de este tipo.

Ahora, se están produciendo en todo el mundo interrupciones en los servicios de salud materno infantiles, como las revisiones rutinarias, vacunas, atención prenatal y posnatal, a causa de las limitaciones de recursos y de un malestar general con el uso de los servicios de salud debido al temor de contraer COVID-19.

La reciente encuesta realizada por UNICEF en 77 países concluye que cerca del 68 por ciento de los países informaron de al menos algún tipo de interrupción en los controles de salud de los niños y en los servicios de inmunización. Además, el 63 por ciento de los países notificaron interrupciones en los controles prenatales y el 59 por ciento en la atención posnatal.

Por su parte, la OMS ha realizado una encuesta en 105 que reveló que el 52 por ciento de los países informaron sobre interrupciones en los servicios de salud para niños enfermos y el 51 por ciento en los servicios para la gestión de los pacientes con desnutrición.

Este tipo de intervenciones de salud son esenciales para detener las muertes prevenibles de recién nacidos y niños. Por ejemplo, las mujeres que reciben atención de matronas profesionales formadas de acuerdo con las normas internacionales tienen un 16 por ciento menos de probabilidades de perder a su bebé y un 24 por ciento menos de probabilidades de experimentar un parto prematuro, según la OMS.

"LA PANDEMIA NO NOS PUEDE DETENER EN SECO"

"La comunidad internacional ha llegado demasiado lejos en la eliminación de las muertes infantiles prevenibles como para permitir que la pandemia de COVID-19 nos detenga en seco", ha defendido la jefa ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, que ha defendido que "sin inversiones urgentes para la reanudación de los sistemas y servicios de salud interrumpidos, millones de niños menores de cinco años, especialmente los recién nacidos, podrían morir".

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha sostenido que "el hecho de que a día de hoy haya más niños que pueden cumplir un año que en cualquier otro momento en la historia es una señal clara de lo que se puede conseguir cuando el mundo pone la salud y el bienestar en el centro de sus acciones".

Por ello, ha reclamado que "ahora no debemos dejar que la pandemia por COVID-19 revierta esos logros tan importantes para nuestros niños y las generaciones futuras". "Es más bien tiempo que nos debe servir para usar lo que sabemos para salvar vidas y seguir invirtiendo en sistemas de salud más fuertes y resilientes", ha señalado el máximo responsable de la OMS.

UN RECIÉN NACIDO MUERE CADA 13 SEGUNDOS

Ya antes de la pandemia, según las agencias de la ONU, los recién nacidos tenían el mayor riesgo de muerte. En 2019, murió un bebé recién nacido cada 13 segundos. Además, el 47 por ciento de todas las muertes de menores de cinco años se produjeron en el período neonatal, frente al 40 por ciento registrado en 1990.

Así pues, las graves interrupciones de los servicios sanitarios podrían poner a los recién nacidos en un riesgo de muerte aún mayor. En el caso de Camerún, en 2019 murieron uno de cada 38 recién nacidos. Según la encuesta de UNICEF, los servicios sanitarios de atención neonatal esencial, los controles prenatales, la atención obstétrica y la atención postnatal se vieron interrumpidos en aproximadamente un 75 por ciento en este país africano.

"La pandemia de COVID-19 ha puesto en grave peligro años de progreso global para poner fin a las muertes infantiles evitables", ha lamentado Muhamad Ali Pate, director global de Salud, Nutrición y Población del Banco Mundial. "Es fundamental proteger los servicios que salvan vidas y que han sido clave para reducir la mortalidad infantil", ha subrayado.

El responsable del Banco Mundial ha indicado que el organismo seguirá "trabajando con gobiernos y aliados para reforzar los sistemas sanitarios y garantizar que las madres y los niños tienen los servicios que necesitan".

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