Archivo - Un libanés observa los restos de los silos de Beirut - Europa Press/Contacto/Bilal Jawich - Archivo
MADRID, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -
Miles de afectados, entre ellos las familias y allegados de 235 fallecidos por la devastadora explosión del 4 de agosto de 2020 en el puerto de Beirut siguen, tres años después, a la espera de que los responsables comparezcan ante la justicia, en medio de la parálisis política que sacude al país y los enfrentamientos internos que han bloqueado por completo la investigación.
Las pesquisas llevan suspendidas efectivamente desde diciembre de 2021 debido a una serie de apelaciones presentadas contra el instructor principal, Tarek Bitar, en el momento en que comenzó a citar para depurar responsabilidades a antiguos y vigentes altos cargos del país, como el ex primer ministro Hasán Diab, en lo que significaba la retirada de la inmunidad que les protegía hasta el momento.
La situación en torno a Bitar se enrocó todavía más a principios de año, cuando el magistrado intentó imputar, 13 de meses después, a ocho nuevos sospechosos, entre ellos nada menos que al fiscal general del país, Ghassan Oueidat, quien a su vez acusó al magistrado de insubordinación y de "usurpar el poder", antes de liberar a todos los que estaban detenidos por la explosión.
Bitar, quien también citó a declarar al director general de seguridad general, Abbas Ibrahim; al director general de Seguridad del Estado, Tony Saliba o al exjefe del Ejército Jean Kahwaji, se niega en redondo a abandonar la instrucción del caso pero, como recuerda Amnistía Internacional, "lleva meses sin pisar el Palacio de Justicia de Beirut".
En el fondo queda el recuerdo de la devastadora explosión de 2.750 toneladas de nitrato de amonio almacenadas en el puerto, principal punto de entrada de bienes y ayuda humanitaria, captada desde casi todos los ángulos posibles por los libaneses que grababan el incendio previo con sus teléfonos móviles hasta que una monumental explosión, y su consiguiente onda expansiva, arrasaron prácticamente con una cuarta parte de la capital.
Además de los fallecidos, la explosión dejó alrededor de 6.500 heridos, mientras que desplazaron a unas 300.000 personas y provocaron daños materiales difíciles de cuantificar, todo ello en mitad de la pandemia de coronavirus y de una de las crisis económicas más graves vistas en el país desde el siglo XX.
En esta situación, unos 300 individuos y organizaciones humanitarias, entre ellas Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional, renovaron un llamamiento para que Naciones Unidas establezca de una vez una misión independiente de investigación, algo que las autoridades libanesas han rechazado constantemente.
Para la directora adjunta de Amnistía para Oriente Próximo y Norte de África, Aya Majzoub, el tiempo de las autoridades libanesas se ha acabado "han tenido tres años para investigar las causas de la terrible explosión pero hasta la fecha no se han exigido responsabilidades absolutamente a nadie".
"En lugar de ello, las autoridades han utilizado todas las herramientas de las que disponen con el fin de menoscabar y obstruir la investigación nacional para blindarse contra la rendición de cuentas, y perpetuar la cultura de la impunidad que existe en el país", de ahí la necesidad inmediata de establecer una "misión de investigación internacional con la finalidad de investigar las causas de la catastrófica explosión e identificar a sus responsables".
Líderes internacionales han comenzado a conmemorar el aniversario en las redes sociales, comenzando por el presidente de Francia, Emmanuel Macron: "Hombres y mujeres libaneses, estoy pensando en ustedes. Después de la explosión en Beirut hace tres años, estuve a vuestro lado. Líbano no estaba solo y ahora tampoco lo está. Puede contar con Francia, nuestra solidaridad y nuestra amistad", ha hecho saber el mandatario en un mensaje publicado en la red social X, antes Twitter.