Actualizado 11/03/2009 17:17 CET

Brown y Cameron unen sus voces para avisar de que "no se permitirá a ningún asesino" aniquilar el proceso de paz

LONDRES, 11 Mar. (EUROPA PRESS/Eva Martínez Millán) -

El primer ministro británico, Gordon Brown, y el líder de la oposición, el conservador David Cameron, ofrecieron hoy en el Parlamento una imagen de unidad ante los últimos ataques perpetrados por disidentes del IRA, y avisaron de que las fuerzas democráticas "no permitirán a ningún asesino acabar" con el proceso de paz en Irlanda del Norte.

En la misma jornada en que miles de ciudadanos del Ulster salieron a la calle para reprobar los tiroteos que se saldaron con la muerte de tres personas --dos soldados y un policía--, la sesión de control al Gobierno en la Cámara de los Comunes evaluó la situación en la provincia tras la reaparición de grupos escindidos del antiguo ejército paramilitar, a los que Brown advirtió de que "no quedará una piedra sin levantar" para ponerlos ante la Justicia.

El primer ministro destacó la "unidad" vista entre la población y la clase política norirlandesa en su conjunto, que desde el primer suceso del sábado por la noche ha mostrado un consenso "que nadie esperaba ver en su vida, condenando la violencia y ayudando para dar con los asesinos". Asimismo, consideró las protestas de hoy como la evidencia "del desafío y la determinación" de la ciudadanía por "levantarse contra la maldad de la violencia criminal".

Por su parte, Cameron, quien reaparecía en Westminster dos semanas después de la muerte de su hijo Ivan, aquejado de parálisis cerebral, consideró que "la primera prioridad" actual es "trabajar con la policía" para dar con los autores, miembros, según reivindicaron, del IRA Auténtico, escindido del grupo principal de los paramilitares en 1997, y del IRA de Continuidad, surgido en 1986 a raíz de la entrada del Sinn Fein en el Parlamento.

DETENCIONES

Al respecto, Gordon Brown recordó que ya se ha procedido a dos detenciones relacionadas con el asesinato por un disparo del comisario Stephen Paul Carroll en el condado de Armagh el lunes y que continúan las pesquisas para dar con quienes están detrás del ataque del sábado a la base militar de Massereene, en la que fallecieron dos soldados que estaban a punto de partir Afganistán y otros dos quedaron heridos, al igual que dos repartidores de pizza.

Además, después de haber visitado la zona hace dos días, el primer ministro destacó las "muestras" de los ciudadanos del Ulster, en la línea de lo que él pudo ver el lunes "y lo que se ha estado viendo desde el sábado: la unidad de la gente contra la violencia, la determinación contra ella y para no permitir a ningún asesino acabar con la paz que se está construyendo".

Asimimo, aseguró que el Gobierno "hará todo lo que esté en su poder para reforzar aún más la seguridad, todas las medidas que hagan falta", en cumplimiento de la "determinación de que unos asesinos no pararán el proceso de paz". "Está aquí para durar y está funcionando", apostilló.

UNIDAD DE LOS POLÍTICOS

Como prueba, recordó que tanto el ministro principal de Irlanda del Norte, el unionista Peter Robinson, como el ministro adjunto, el republicano y ex miembro del IRA Martin McGuinness, pusieron de manifiesto que "la violencia no será tolerada", tanto públicamente como en las conversaciones que ha venido manteniendo con ambos desde el estallido de la violencia". "Los dos la han condenado", recalcó.

Una unidad que, "más allá de esta tragedia, demuestra que la gente de Irlanda del Norte y sus políticos quieren que el proceso se refuerce y continúe, más en estos tiempos difíciles". Por ello, consideró que "la paz es posible, ya que todo el mundo quiere ver un fin a todo esto", mientras David Cameron apuntó la "necesidad de la colaboración de los ciudadanos la reacción adecuada de los políticos para asegurar que estos asesinos nunca ganen".

Mientras, en Irlanda de Norte han tenido lugar numerosas convocatorias que, mediante protestas silenciosas, conderaron los últimos episodios tanto en la capital, Belfast, como otros territorios como Lisburn, Newry, Downpatrick y Londonderry, así como en vigilias en los lugares relacionados con los asesinatos, como la celebrada en Craigavon, en el condado de Armagh, donde el lunes un francotirador acabó con la vida del comisario.