La Cámara de los Comunes, a un paso de dejar el Brexit y a May en la cuerda floja

Banderas de Reino Unido y la Unión Europea
REUTERS / TOBY MELVILLE
Actualizado 15/01/2019 10:30:50 CET

Todas las quinielas dan por seguro el rechazo parlamentario al acuerdo de salida de Reino Unido de la UE

La primera ministra insta a los diputados a echar "un segundo vistazo" al acuerdo antes de la votación clave

LONDRES, 14 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Cámara de los Comunes será este martes el epicentro de la vida política no solo de Reino Unido, sino también de toda Europa. La votación del acuerdo de divorcio entre Reino Unido y la UE parece abocada a un 'no' que dejaría el Brexit y a la propia primera ministra, Theresa May, en un escenario donde comienzan a agotarse ya las opciones.

Cuando los británicos se pronunciaron por una estrecha mayoría a favor de la salida de la UE en junio de 2016, pocos vaticinaron que, a algo más de dos meses de la fecha del Brexit --29 de marzo de 2019--, el país viviría un escenario tan convulso, sin un mínimo consenso que permita concretar un acuerdo para consumar un divorcio con garantías.

El golpe definitivo a la estabilidad política británica llegó en noviembre, cuando el Gobierno de May y la Unión Europea anunciaron un Tratado de Retirada que no suscitó siquiera unanimidad en el seno del gabinete. Una cascada de dimisiones puso en duda la supervivencia de un acuerdo que, como se ha esforzado por alegar la 'premier', es "el único posible".

La evidente falta de acuerdo forzó a May a cancelar a última hora la votación prevista sobre el acuerdo a mediados de diciembre, en busca de nuevas "garantías" para calmar las dudas del sector crítico, especialmente en lo que se refiere a la aplicación y duración de la salvaguarda negociada para la frontera irlandesa, teóricamente un plan de último recurso.

Un mes más tarde, y después de que los líderes europeos hayan dejado claro que no cabe renegociación alguna del tratado, las garantías a las que aspiraba May han quedado reducidas a unas pocas "aclaraciones" plasmadas este lunes por escrito por parte de los presidentes del Consejo europeo, Donald Tusk, y de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Tusk y Juncker han insistido en que la UE no desea activar el plan de emergencia y han afirmado que, de aplicarlo tras la fase de transición --concluye en principio a finales de 2020--, solo se hará de manera "temporal". Londres aspiraba a obtener un compromiso concreta de fecha, pero desde Bruselas se han negado a este extremo.

May, por su parte, también ha considerado "infundados" los temores sobre la voluntad de ambas partes. Así, ha sostenido en una carta que ningún Gobierno británico pondrá en riesgo los acuerdos de paz de Irlanda del Norte permitiendo una 'frontera dura' y que la UE tiene el "compromiso" de comenzar a negociar tan pronto como el Parlamento británico dé su visto bueno al acuerdo.

SIN GARANTÍAS

Pero es precisamente ese trámite, el de la aprobación parlamentaria, el que más riesgos conlleva. Los diputados se pronunciarán este martes al término de un debate de cinco días que no ha variado un ápice las posiciones de los distintos bandos, de tal forma que May sigue sin convencer a quienes le recriminan haber negociado un mal acuerdo.

Las quinielas publicadas por varios medios dan por segura la victoria del 'no' e incluso algunas, como la de Sky News, hablan de una diferencia de más de 200 votos. La BBC ha anticipado que será una derrota sin precedentes en la historia parlamentaria para el Gobierno, con más de un centenar de diputados conservadores y del Partido Unionista Democrático (DUP) votando en su contra.

El DUP se erigió tras las elecciones de 2017 en el bastón del Partido Conservador para poder gobernar, pero en los últimos meses ha marcado distancias. Su responsable parlamentario, Nigel Dodds, ha vuelto a expresar sus dudas este lunes, advirtiendo de que las palabras de Tusk y Juncker sobre una aplicación temporal del 'backstop' "no cambian nada" y no son "legalmente vinculantes".

En el Partido Conservador, son muchos también los que defienden abiertamente el 'no'. El exministro del Brexit Dominic Raab ha llamado a sus compañeros a rechazar el Tratado de Retirada y ha criticado el "alarmismo" del Gobierno por la posibilidad de que Reino Unido abandone a finales de marzo la UE sin ningúna 'hoja de ruta'.

May, reacia a entrar en futuribles durante estos meses, sí que ha aludido este lunes durante una visita a una fábrica a la posibilidad de que su plan no cuente con el beneplácito de una mayoría de diputados y se entre en una especie de "parálisis". En este escenario, considera más probable que la Cámara de los Comunes tumbe el proceso en su conjunto a que haya una salida a ciegas de la UE.

EL DÍA DESPUÉS

Con el liderazgo conservador en el punto de mira, el Partido Laborista ha recibido desde diciembre no pocos llamamientos para tomar la iniciativa y lanzar una moción de censura contra May. El líder opositor, Jeremy Corbyn, ha abierto la puerta a iniciar este complejo proceso si el Gobierno pierde la votación de este martes, aunque por ahora no ha puesto fechas.

Entre los mensajes, aunque a un nivel menor que el de la moción de censura, también se han colado llamamientos para unas nuevas elecciones. Una encuesta de YouGov publicada este lunes por 'The Times' sitúa al Partido Conservador con una intención de voto del 41 por ciento, seis puntos por delante de los laboristas y 30 por encima de los liberaldemócratas.

Lo único confirmado por ahora en caso de que venza el 'no' es que el Gobierno deberá presentar ante el Parlamento un 'plan B' en el plazo de tres días, después de que diputados de distintos partidos se aliasen la semana pasada para sacar adelante una enmienda con la que acortar los plazos --el calendario inicial contemplaba hasta 21 días--.

Dado que se trata de tres días hábiles para el Parlamento, el Ejecutivo se ha comprometido a exponer sus nueva posición el lunes, 21 de enero. El Gobierno de May no ha aclarado en qué consistiría dicho 'plan B', aunque no se descarta que en los próximos días la primera ministra pueda volver a Bruselas en busca de algún tipo de mensaje que salve el entuerto.

May ha alegado que, en cualquier caso, no se debería aplazar la fecha de retirada ni celebrar un segundo referéndum, ya que considera que sentaría precedente no aplicar el resultado de la consulta de 2016. "Cuando se escriban los libros de historia, la gente mirará la decisión de la Cámara y se preguntará: ¿Cumplimos con la votación para dejar la UE?", ha lanzado la primera ministra en su último alegato ante el Parlamento.

"Les pido a los miembros de todas las partes de esta Cámara, independientemente de lo que hayan concluido previamente, que, durante las próximas 24 horas, le echen un segundo vistazo al acuerdo", ha reclamado May.