Publicado 22/04/2016 12:12CET

Los centros de refugiados nórdicos aceptan que las menores casadas vivan con sus parejas

OSLO, 22 Abr. (Reuters/EP) -

Las autoridades escandinavas han permitido que las menores casadas que lleguen a la región buscando asilo puedan vivir con sus maridos en los centros destinados a refugiados, una medida que busca evitar el trauma que supondría una separación después de haber huido de la guerra en países como Siria y Afganistán.

Esta decisión, que aviva la polémica sobre la poca protección que se ofrece a las menores en aquellos países donde el matrimonio infantil está prohibido, ha suscitado críticas en torno a la posible complicidad de las autoridades en una cuestión de abuso de menores.

De las 31.000 personas que llegan a Noruega buscando asilo, al menos 10 tienen una edad por debajo de los 16 años, están casadas y cuatro tienen hijos, según el Directorio de Inmigración de Noruega (UDI). En el país la edad mínima legal para casarse o mantener relaciones sexuales es de 16 años.

De esas 10 "algunas viven en centros de refugiados para adultos, otras en sus propias habitaciones y otros con sus parejas", ha explicado el UDI en un correo electrónico en respuesta a las preguntas de Reuters.

"Las menores que buscan asilo se encuentran en una situación complicada, han abandonado sus hogares, familiares y amigos, y la persona con la que han viajado puede ser la única persona a la que conocen y en la que confían una vez llegan a Noruega", ha aseverado Heidi Vibeke Pederse, alta funcionaria del UDI.

Un subsiguiente endurecimiento de las normativas ha supuesto la separación de este tipo de parejas si llegan ahora, así como la revisión por parte de las autoridades de protección del menor de todos aquellos casos que tuvieron lugar en 2015. Algunas agencias de protección del menor han pedido que las menores casadas que tengan menos de 18 años sean enviadas a centros especiales para niños.

"Colocar a esas niñas con sus parejas en instalaciones para adultos es inaceptable", ha comentado Camilla Kayed, defensora de los Derechos de los niños y defensora de los Niños en Noruega.

EL CONSEJO DE EUROPA

Kayed ha añadido que no hay una legislación europea clara al respecto y que, desafortunadamente, Oslo no ha ratificado las convenciones del Consejo de Europa para la prevención del abuso y la explotación sexual.

En febrero, tras observar los resultados de un informe que mostraba una docena de casos de niñas casadas con adultos, la ministra de Integración danesa, Inger Stojberg, declaró que "dejaría de alojar menores casadas en centros de refugiados".

A las parejas formadas por menores de 18 años no se les permitirá vivir juntas "salvo razones excepcionales", ha manifestado Sarah Andersen, portavoz del Ministerio de Integración. "No habrá excepciones en casos en los que uno de ellos tenga menos de 15 años", ha añadido.

En Dinamarca, que en 2015 recibió 20.000 refugiados, 15 es la edad mínima legal para casarse y mantener relaciones sexuales siempre y cuando se tenga una autorización especial.

En enero, tras las informaciones de la radio sueca, las autoridades comunicaron que al menos 70 niñas casadas menores de 18 años estaban viviendo en centros para refugiados administrados por diferentes distritos, incluidos los de Malmo y Estocolmo.

"Esto es preocupante", ha escrito en un blog el Defensor de los Niños sueco, Fredrik Malmberg, para recalcar la urgencia de establecer una mejor protección para los menores.

"Sabemos que los niños que llegan a Europa se encuentran en una situación vulnerable, con una alta probabilidad de convertirse no solo en víctimas del matrimonio forzoso sino también de la trata de personas", ha afirmado. En Suecia, la edad mínima legal para casarse o tener relaciones sexuales es 18 y 15 años respectivamente.

Plan International, una organización no gubernamental que ayuda a los niños en lugares en desarrollo, estima que hay 15 millones de matrimonios infantiles cada año y que los países desarrollados no deben aprobar esta situación en ningún caso.

"Si una menor tiene menos de 16 años, el mínimo legal para mantener relaciones sexuales en Noruega, debe ser separada de su marido incluso si la pareja tiene hijos y aunque ambos prefieran permanecer juntos", ha declarado Kjell Erik Oie, director de Plan Noruega.

Padres con pocos recursos económicos en países en vías de desarrollo deciden, en algunas ocasiones, casar a sus hijas para reducir las facturas de la comida y otros productos.

En Finnmark, condado del norte de Noruega, las autoridades están investigando el caso de una niña siria de 16 años que está embarazada por segunda vez, ha explicado el abogado Jens Herstad. "Aún tenemos que escuchar la versión del padre", ha añadido.

Para leer más