Cocinas comunitarias que liberan a los niños refugiados rohingyas de recoger leña y protegen los bosques

Cocina comunitaria en un campo de refugiados rohingyas
HIMALOY JOSEPH MREE/WORLD VISION 
Actualizado 22/12/2018 9:24:00 CET

DACCA, 22 Dic. (Por Himaloy Joseph Mree, World Vision Bangladesh) -

Ummah, de 8 años, está feliz de que ya no tenga que pasar sus días recolectando leña, gracias a las nuevas cocinas comunitarias de World Vision que recientemente abrieron cerca de su casa. Un proyecto sencillo en apariencia que ha revolucionado la vida de cientos de refugiados, especialmente los niños.

"Era un camino muy largo, teníamos que andar al menos tres horas para llegar al bosque donde recolectábamos leña", dice Ummah. "A veces las espinas de los arbustos pinchaban nuestras manos y pies. Lo peor era la vuelta, después de recoger la leña, teníamos que llevar las cargas de vuelta. Cuando llegamos a casa, nos dolían el cuerpo".

Ummah es una de los miles de niñas y niños rohingya que deben recoger leña diariamente para que sus familias puedan cocinar. A sus padres les preocupa que vayan al bosque porque está lejos y es peligroso para ellos. Pero es la única opción que tienen. Sin dinero para comprar leña u otras fuentes de combustible, las familias refugiadas se ven obligados a enviar a sus hijos al bosque.

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Según un informe reciente, los refugiados rohingya consumen 2.200 toneladas métricas de leña cada día para cocinar. Eliminan diariamente 700 toneladas métricas de madera, el equivalente a alrededor de cuatro campos de fútbol de árboles, de los bosques locales. Esto ha degradado
gravemente la vegetación de aproximadamente 5.000 acres de bosque, y es un punto de escalada del conflicto entre los refugiados y los propietarios de las tierras de acogida.

"La gente nos acosa cuando vamos a cortar leña en las aldeas fuera del campamento", dice Jafar, un líder comunitario de refugiados. "Ya no hay bosque cerca. Si un hombre va por la mañana a por leña, puede regresar por la tarde pasando todo el día lejos de su hogar", añade.

COCINAS COMUNITARIAS

Para abordar este creciente problema ambiental, World Vision construyó 42 cocinas comunitarias en siete campamentos, financiadas por el Comité de Emergencias para Desastres de Reino Unido (DEC) y el Ministerio de Asuntos Exteriores y Comercio de Nueva Zelanda (MFAT).

Cada cocina está equipada con cinco estufas de dos quemadores alimentadas por gas propano. Alrededor de 12 o 13 mujeres pueden preparar comida durante un turno; esto suma un total de 1.100 familias que usan las cocinas diariamente para alimentarse.

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La madre de Ummah, Rahima, de 25 años, cocina comidas diarias para sus cinco hijos en una de estas cocinas comunitarias. "La cocina nos ha ahorrado muchas preocupaciones. Antes luchábamos mucho simplemente por el mero hecho de cocinar la comida y no tener que comer los alimentos crudos", dice Rahima.

"Mis hijos pequeños tenían que ir al bosque a recoger leña. Quemamos plástico, palos de nuestros techos y papel, lo que fuera que consiguiésemos porque tener combustible era un gran desafío", explica.

Ahora Ummah está feliz de ser liberada de la recolección de leña. "Ahora no necesito sufrir por ir a buscar leña. Podemos cocinar aquí en la cocina. Y puedo ir a la escuela (un Espacio Seguro para Niños liderados por distintas organizaciones) con regularidad", celebra.

En otro campamento, Senwara, de 35 años, madre refugiada de cuatro hijos, también hace uso de las cocinas comunitarias recién inauguradas. "Es bueno que podamos cocinar aquí ahora", afirma Senwara, removiendo una olla de lentejas y arroz. "Podemos cocinar nuestra comida adecuadamente en las estufas de gas", añade.

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Mientras su olla hierve a fuego lento, Senwara charla con sus vecinos. "En Birmania, no cocinábamos juntos de esta manera. Ahora, nos reunimos aquí y charlamos sobre nuestras vidas", dice Senwara. "Hay muchas familias que todavía necesitan una cocina en su área. Se esfuerzan mucho para poder comer", subraya.

Las cocinas también tienen otros beneficios sociales. "Además de ser un lugar para cocinar, son centros de aprendizaje", dice el gerente del proyecto Prodip Kumar Suter. "Las mujeres aprenden sobre la buena nutrición y la preparación de alimentos saludables, además pueden compartir experiencias y soluciones sobre higiene personal y doméstica, temas especialmente delicados en estos campamentos", destaca.

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