Los combates entre los hazara y los talibán provocan el temor a un nuevo conflicto étnico en Afganistán

People attend a protest against the killing of seven people from the Hazara comm
AHMAD MASOOD / REUTERS - Archivo
Publicado 03/11/2018 16:20:28CET

KANDAHAR, 3 Nov. (Reuters/EP) -

La población afgana teme el inicio de una nueva fase de la guerra afgana después de una semana de enfrentamientos entre los talibán y combatientes leales a un comandante de la minoría Hazara, concentrada en una zona, el centro del país, que hasta ahora había permanecido relativamente apartada de la guerra.

Los enfrentamientos en la provincia de Uruzgan, donde han muerto al menos 21 personas en los últimos siete días, han puesto de relieve la amenaza en la que viven los hazara, objeto de ataques de la sección afgana de Estado Islámico, y que podrían verse abocados a combatir dada la indiferencia de la que son objeto por las autoridades.

Los talibán, musulmanes suníes en su mayoría, no habían atacado abiertamente a los hazara hasta ahora, en lo que podía degenerar en un conflicto étnico.

"La lucha es muy intensa y ahora se está convirtiendo en un problema de violencia étnica entre hazaras y pastunes", ha avisado Amir Mohammad Barekzai, jefe del consejo provincial. "El Gobierno debe arreglar una tregua entre ellos o habrá una masacre".

La violencia sectaria había sido relativamente poco común hasta hace pocos años en Afganistán, pero los atentados suicidas con bombas en las mezquitas y centros culturales chiíes a manos Estado Islámico, así como los ataques a los hazaras que viajan en las carreteras provinciales, han alimentado la ira de esta minoría.

IMPUESTOS

La reciente violencia comenzó cuando los combatientes talibán atacaron un grupo remoto de aldeas de Hazara en la provincia de Uruzgan luego de que se negaron a pagar impuestos a los insurgentes, según los funcionarios provinciales.

Los talibán normalmente recaudan impuestos de los residentes locales en las áreas bajo su control para financiar su insurgencia, pero los hazara se han negado en redondo, de ahí los combates.

Emerge la figura del comandante hazarí Abdul Hakim Shujaee, antiguo oficial de la Policía Local Afgana (financiada por Estados Unidos) y acusado de graves abusos contra los derechos humanos. Shujaee, sobre el que pesa una orden de arresto pero sigue libre por sus amplias conexiones con figuras políticas de Kabul, es ahora el líder de cientos de combatientes de hazara.

Sus fuerzas se están concentrando en la volátil provincia, atrapada entre los bastiones de Kandahar y Helmand y la provincia hazarí de Daikondi, donde conviven ambas etnias en permanente tensión.

Asadulá Sayed, el gobernador de Uruzgan, ha confirmado que la lucha estalló entre dos grupos armados en tres aldeas del distrito de Khas Uruzgan la semana pasada y que se han desplegado fuerzas gubernamentales para poner fin al conflicto.

Aunque la cifra oficial de fallecidos es 21, fuentes de seguridad la elevan a 43. Muchas más personas han resultado heridas y unas 300 familias han huído del área.