Archivo - Imagen de archivo de las protestas en Bangladesh. - Suvra Kanti Das/ZUMA Press Wire/ DPA - Archivo
MADRID 22 Ene. (EUROPA PRESS) -
La campaña para las elecciones previstas para el próximo 12 de febrero en Bangladesh ha comenzado este jueves, tres semanas antes de unos comicios que serán los primeros que se celebran en el país desde la caída del Gobierno de la ex primera ministra Sheij Hasina, que sigue exiliada en India.
Miles de personas han salido a la calle en varias ciudades del país para mostrar su apoyo al líder opositor Tarique Rahman, del Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP), que parte a todas luces como favorito. "¿Tenemos un nuevo líder? Sí", han gritado decenas de personas al unísono.
El propio Rahman, que ha ofrecido un mitin en la localidad de Sylhet, ha alertado de posibles "conspiraciones" y ha asegurado que su objetivo es lograr que la población "viva y coma mejor", según informaciones del diario 'The Daily Star'.
Por su parte, el principal partido islámico del país, Jamaat-e-Islami, comenzará su campaña en Daca, la capital, a lo largo de la jornada, donde se espera la realización de varios mítines.
Las elecciones, que servirán para elegir la composición del nuevo Parlamento, también permitirá a la población votar en un referéndum sobre la llamada Carta de Julio, una "reforma política integral" impulsada por el Gobierno de transición bangladeshí. El primer ministro interino, el premio Nobel Muhamad Yunus, ha destacado la importancia del evento y ha asegurado que supone "el inicio de un nuevo Bangladesh" y un símbolo de la "unidad" de su población.
No obstante, el documento también se ha topado con críticas por parte de algunos grupos políticos que decidieron boicotear la firma el pasado mes de octubre y convocaron protestas en la capital. Además, varios grupos de manifestantes --que dicen haber encabezado las revueltas contra el Gobierno de Hasina durante el verano de 2024-- han asegurado que sus demandas no han sido incluidas en este proyecto.
En noviembre, la Justicia de Bangladesh condenó a Hasina a pena de muerte por crímenes contra la humanidad cometidos durante la cruenta represión de las protestas de 2024, que costó la vida a 1.400 personas y que finalmente provocaron su salida del poder tras quince años de mandato.