Archivo - Sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU - Europa Press/Contacto/Lian Yi - Archivo
MADRID 5 Feb. (EUROPA PRESS) -
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha tomado nota del anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una hipotética retirada de este organismo aunque le ha recordado que "técnicamente" el país norteamericano no puede salirse, en la medida en que desde hace años ya no forma parte.
El Consejo, con sede en Ginebra, es un organismo intergubernamental compuesto por 47 países que deben postularse expresamente para entrar. Los escaños se reparten en cinco grupos regionales y cada uno implica un mandato trienal, por lo que todos los años se renueva una tercera parte del total.
Estados Unidos formó parte del Consejo de Derechos Humanos por última vez desde el 1 de enero de 2022 hasta el 31 de diciembre de 2024, por lo que desde comienzos de 2025 es un Estado observador, el estatus que corresponde automáticamente a todos países que no son miembros como tal.
Por lo tanto, "cualquier Estado observador del Consejo no puede retirarse técnicamente de un órgano intergubernamental del que ya no forma parte", como ha explicado un portavoz del organismo, Pascal Sim, para matizar la orden ejecutiva suscrita el lunes por el magnate republicano.
Trump ya llevó a cabo esta medida durante su primer mandato. Su predecesor, Joe Biden, restableció la membresía de Estados Unidos en ambos organismos, si bien suspendió la financiación a la UNRWA el año pasado tras las acusaciones de que varios de sus trabajadores participaron en el ataque de las milicias palestinas el 7 de octubre de 2023 contra Israel.
La orden de Trump, sin embargo, sí habla explícitamente de retirada, al tiempo que insta a revisar la relación de Estados Unidos con la Organización de Naciones Unidas para la Cultura, la Ciencia y la Educación (UNESCO) y a cesar toda financiación a la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA).
Ya en su primer mandato, Trump cargó contra las instituciones multilaterales y, en particular, contra agencias de la ONU, por entender que suponían una pérdida de dinero y que, en algunos casos, operaban con un sesgo antiestadounidense o contrario a los intereses de aliados clave como Israel.