Actualizado 21/06/2020 9:06:08 +00:00 CET

El coronavirus avanza hacia las zonas olvidadas de Brasil a costa de "los más vulnerables"

Un hombre con mascarilla camina delante de un mural sobre el coronavirus en Río de Janeiro
Un hombre con mascarilla camina delante de un mural sobre el coronavirus en Río de Janeiro - GETTY IMAGES / BRUNA PRADO

MSF subraya que aunque "no existen recetas" contra el coronavirus sí hay "caminos aprendidos de otras experiencias"

MADRID, 21 Jun. (EUROPA PRESS) -

Brasil se ha convertido en las últimas semanas en el segundo país más castigado por la pandemia de coronavirus a nivel mundial. Hasta ahora, los focos de contagio han sido las grandes ciudades, como Río de Janeiro y Sao Paulo, pero ahora el virus empieza a extenderse hacia sus periferias y hacia el empobrecido norte, incluida la llamada Amazonía legal, a costa de "los más vulnerables".

El gigante suramericano tiene más de un millón de casos confirmados, incluidas unas 50.000 víctimas mortales, la mitad de positivos que en Estados Unidos --número uno de este trágico ranking-- y el doble que en Rusia, en tercera posición. El primer caso se confirmó el 26 de febrero en Sao Paulo, epicentro inicial. Casi un mes después llegó a los mil, a principios de abril alcanzó los 10.000 y con el arranque de mayo superó los 100.000.

A pesar del rápido ascenso de la curva de contagios, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, --que llegó a calificar la COVID-19 de "gripecita"-- se limitó a cerrar las fronteras a todo viaje "no esencial", dejando la gestión de la crisis sanitaria en manos de los estados y los municipios. En Sao Paulo y Río, donde se acumularon los primeros casos, sus dirigentes impusieron medidas de confinamiento, no sin críticas por parte del mandatario federal, que les tachó de autoritarios por ello.

"Brasil es un país con un territorio extenso, una población de 210 millones de habitantes y realidades regionales muy diversas, lo que hace extremadamente complejo hacer un análisis único sobre los motivos del avance de la pandemia en el país y de las dificultades para contenerla", indica la directora ejecutiva de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Brasil, Ana de Lemos, en una entrevista concedida a Europa Press.

No obstante, De Lemos observa "algunos factores comunes que pueden ser citados", entre ellos el hecho de que en los países en los que la pandemia llegó antes que a Brasil, como China o Italia, "el confinamiento social ha sido un factor fundamental para contener la propagación del virus", si bien se muestra consciente de que la reclusión en los hogares "no es fácil ni agradable" y de que "hay personas que no pueden hacerlo por razones económicas".

MSF

Asimismo, apunta a que "hay una descoordinación entre las recomendaciones hechas por sus diferentes esferas de poder", lo cual "ha afectado negativamente a los esfuerzos contra la COVID-19" porque "es más fácil enfrentar situaciones como estas cuando existe una directriz clara". De hecho, las discrepancias internas han propiciado la dimisión de hasta dos ministros de Salud. Ya van por el tercero en pandemia, el genera Eduardo Pazuello.

La jefa de MSF en Brasil también menciona como posible factor que "el número de pruebas diagnósticas por millón de habitantes sigue siendo bajo en el país, con cerca de 6.400 frente a las 69.000 de Estados Unidos, lo que dificulta el aislamiento de los casos positivos y el seguimiento de sus contactos".

MUCHAS CURVAS EN UN SOLO PAÍS

De Lemos refiere igualmente que "en Brasil, por su dimensión y su diversidad, no existe una sola curva de contagios, sino que observamos diferentes curvas". Así, "el mayor número de casos y muertes está concentrado en los grandes centros urbanos, como Sao Paulo o Río, pero la mayor incidencia está en los estados del norte, concretamente en la llamada Amazonía legal. "En los estados del sur, por ejemplo, la curva está bastante más controlada", apostilla.

En los casos de Sao Paulo y Río, "los estados más afectados por la pandemia en números absolutos", "todo apunta a que las medidas de distanciamiento social que se adoptaron a nivel local han suavizado el ritmo de avance de la dolencia", razón por la cual la experta de la ONG cree que la desescalada que se ha emprendido en ambos lugares puede ser "precipitada".

Se muestra especialmente preocupada por la vuelta a la normalidad en la periferia de las grandes ciudades, "donde el acceso a la salud y la calidad de la misma son mucho más limitados que en las partes más ricas de la ciudad", y donde el número de contagios no ha dejado de crecer.

La progresión de la COVID-19 hacia el norte es otro motivo de preocupación. "Brasil tiene un serio problema de desigualdad en la distribución regional de los profesionales sanitarios, con una gran concentración en el sur y el sureste, en detrimento del norte y el noreste. Lamentablemente, esto se traducirá en más personas contagiadas que tendrán dificultades para acceder a cuidados médicos o que directamente quedarán desatendidas", avisa.

DÉBILES ENTRE LOS DÉBILES

Con este mapa del coronavirus, "está claro que la pandemia evidencia las desigualdades y causa un sufrimiento mayor a los más vulnerables", puesto que "tiende a excluir aún más a las personas que de alguna manera ya tenían dificultades de acceso a la salud antes de que apareciera la COVID-19, un problema que ahora está siendo exacerbado", sostiene De Lemos.

Por eso, Médicos Sin Fronteras ha centrado sus esfuerzos en las ciudades de Sao Paulo y Río, "con el foco en las poblaciones vulnerables", esto es, la personas en situación de calle, los consumidores de drogas, habitantes de favelas, ancianos, migrantes y presos, así como en los estados de Amazonas y Roraima, ambos en la franja septentrional.

 MSF

En Manaos, la capital de Amazonas, "hubo un crecimiento muy rápido del número de casos que llevó al colapso del sistema de salud local". En concreto, ha habido un "avance preocupante" entre la población indígena de Brasil, que se concentra en este estado. En abril, una treintena de indígenas habían muerto por COVID-19 en el país y en estos momentos son más de 300, según datos de la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (ABIP). "Esta realidad es de una preocupación extrema para MSF", recalca.

En Boa Vista, capital de Roraima, el trabajo se dirige en gran medida hacia los migrantes venezolanos, ya que de los más de 250.000 que han ido a Brasil en los últimos años para escapar de la crisis política y humanitaria en su país la mayoría ha recalado en este estado. Allí, MSF ha intensificado las acciones relacionadas con el coronavirus, con "asistencia médica, educación en salud y triaje de pacientes".

"SITUACIÓN DRAMÁTICA"

De Lemos no duda en calificar de "dramática" la situación actual de Brasil por la COVID-19. "Es muy difícil hacer previsiones sobre la evolución de la pandemia", dice al ser preguntada sobre los próximos meses. Sin embargo, subraya que, aunque el país cuenta con "un sistema de salud público, gratuito e inclusivo" que "en el pasado fue capaz de superar graves crisis", el coronavirus lo está llevando al "límite".

Para mitigar el impacto, recomienda adoptar medidas que logren "equilibrar la difícil tensión entre las desigualdades sociales y la consecuente necesidad de millones de brasileños de ganar su sustento diario y la capacidad de respuesta del sistema de salud". "Es importante que se tomen medidas para asegurar que quienes no pueden trabajar puedan mantener a sus familias hasta que sea posible reanudar las actividades", incide.

De Lemos insiste asimismo en que "el confinamiento y el aumento del número de test para poder aislar a los casos y sus contactos son medidas que han demostrado resultados positivos en otros países", al tiempo que aconseja hacer "seguimiento científico" de ello para modular la reapertura social y económica. "No existen recetas, pero sí caminos aprendidos de otras experiencias", zanja.

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