Actualizado 11/04/2020 11:50 CET

El coronavirus, un reto más en la lucha contra la plaga de langostas del desierto en África

Un hombre atraviesa un enjambre de langostas en el noreste de Kenia
Un hombre atraviesa un enjambre de langostas en el noreste de Kenia - FAO/SVEN TORFINN - Archivo

La respuesta contra la pandemia está afectando el suministro de plaguicidas, fundamentales frente a las langostas

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MADRID, 11 Abr. (EUROPA PRESS) -

La plaga de langostas del desierto sigue haciendo estragos en los países de África Oriental y las perspectivas para las próximas semanas, tras la lluvias caídas en marzo, son desalentadoras para la agricultura de los países de la región, a lo que se ha sumado un nuevo reto en su combate: el coronavirus.

La plaga de langostas representa "una amenaza sin precedentes" para la seguridad alimentaria y los medios de vida de la población sobre todo en Etiopía, Kenia y Somalia, si bien también afecta a Sudán del Sur, Uganda y Tanzania. Según la Organizacióna para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en estos seis países unos 20 millones de personas se enfrentan ya a inseguridad alimentaria aguda.

La agencia de la ONU explica que la expectativa es que las lluvias de marzo provoquen un aumento drástico del número de langostas en esta región en los próximos meses y que nuevos enjambres se desplacen de Kenia hacia Sudán del Sur y Uganda. La langosta del desierto está considerada la plaga migratoria más destructiva del mundo y un solo enjambre que cubre un kilómetro cuadrado contiene hasta 80 millones de langostas, una cifra que podría multiplicarse por 20 durante la estación de lluvias.

Según Gro Intelligence, una firma especializada en el análisis agrícola, más de 25 millones de héctareas ya se han visto afectadas en Etiopía, Kenia y Somalia. En el caso de Etiopía, el 84 por ciento de la tierra cultivable --18 millones de hectáreas-- ya están afectadas mientras que en Somalia el 85 por ciento de las cosechas están en peligro y en Kenia el 33 por ciento.

Ahora, las medidas restrictivas en cuanto a la circulación de personal y equipos impuestas por los gobiernos para frenar la propagación de la pandemia ya están empezando a generar problemas en los esfuerzos de la FAO para combatir a las langostas del desierto, si bien la agencia de la ONU sigue colaborando con los gobiernos nacionales, los campesinos y productores agrícolas.

Según el jefe del equipo de resiliencia de la FAO para África Oriental, Cyril Ferrand, "no se ha producido una desaceleración significativa" dado que para los países afectados "la langosta del desierto es una prioridad nacional" y por el momento quienes "participan en la lucha contra el brote pueden todavía llevar a cabo las operaciones de vigilancia y control a nivel aéreo y terrestre".

En este sentido, la FAO está prestando apoyo a la vigilancia, así como a las operaciones de fumigación aérea y terrestre que se están llevando a cabo. Hasta ahora se han tratado más de 240.000 hectáreas con plaguicidas químicos o bioplaguicidas en toda la región, y se ha capacitado a 740 personas para llevar a cabo operaciones de lucha contra la langosta sobre el terreno.

PROBLEMAS EN EL SUMINISTRO DE PLAGUICIDAS

Pero la pandemia de Covid-19 ha afectado al suministro de pulverizadores motorizados y plaguicidas. Por ello, reconoce Ferrand, "el mayor reto al que nos enfrentamos en este momento es el suministro de plaguicidas". "Tenemos retrasos porque el transporte aéreo mundial se ha visto reducido en forma considerable", añade el responsable de la FAO.

Según precisa, la "prioridad absoluta es evitar que se produzca un colapso de las existencias de plaguicidas en los países" puesto que "eso sería desastroso para las poblaciones rurales cuyos medios de vida y seguridad alimentaria dependen del éxito de nuestra campaña de control".

Así las cosas, ante las restricciones a los desplazamientos de personal en el terreno, la FAO ha optado por intensificar la recopilación de datos a distancia para lo que la red de asociados, sociedad civil, trabajadores de extensión y las organizaciones de base son fundamentales, ya que pueden proporcionar información desde lugares remotos.

Además, la FAO pide a todos los países que utilicen eLocust3, un resistente dispositivo portátil y una aplicación que registra y transmite datos en tiempo real por satélite a los centros nacionales de lucha contra la langosta y al Servicio de Información sobre la Langosta del Desierto, con base en la sede de la agencia en Roma.

En los últimos tiempos, la FAO ha desarrollado una versión de eLocust3 que puede utilizarse en teléfonos móviles y en un dispositivo GPS con el objetivo de ampliar su uso y cobertura. "Necesitamos contar con una red de asociados sobre el terreno para recopilar información vital, ya que no podemos ir a todos lados debido al Covid-19", destaca Ferrand.