Crónica Guinea.- Confusión popular en Guinea por la incapacidad del Gobierno para decidir la fecha de las parlamentarias

La evolución política del país convence, sin embargo, a los observadores internacionales

Europa Press Internacional
Actualizado: domingo, 4 noviembre 2007 11:57

MADRID, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -

Las elecciones legislativas en Guinea Conakry podrían volver a aplazarse para desorientación de la población, que probablemente tenga que esperar hasta principios del año próximo para depositar su voto, en un país que se abre cada vez más al exterior y en el que los sindicatos han sustituido a la oposición como principal fuerza contra el Gobierno del presidente Lansana Conte.

Los observadores internacionales estiman que los comicios tendrían lugar en torno a marzo de 2008, como parte de una transición política iniciada tras el levantamiento popular de principios de este año, símbolo de una conciencia ciudadana que desea participar activamente en la vida política del país.

"Ahora puede que la gente se interese más en las elecciones, porque perciben que, por primera vez, son capaces de decidir su propio futuro", explicaron fuentes diplomáticas a la agencia de información de Naciones Unidas, IRIN.

El retraso de las elecciones no es oficial, pero es una la primera opción del presidente Lansana Conte y su equipo, encabezado por el primer ministro, Lansana Kouyate, que reconoció hace una semana que será difícil tenerlo todo preparado para diciembre", que era la fecha prevista inicialmente por el Gobierno. Los observadores internacionales coinciden con esta opinión, ya que a día de hoy, todavía falta por establecer la composición de la Comisión Electoral Independiente.

Los actuales diputados fueron elegidos en 2002 y su mandato terminó el pasado mes de junio. En dichos comicios, el Partido de la Unidad y del Progreso obtuvo una mayoría casi aplastante: 85 de 114 escaños.

MOVILIZACIÓN

A pesar de los retrasos, los poderosos sindicatos -- que encabezaron protestas sin precedentes el pasado mes de enero -- han permanecido en calma y, en lugar de paralizar el proceso, han sugerido tranquilidad a la población, recordando a los guineanos que su participación es imprescindible de cara a unos comicios libres y transparentes para recuperar la política del país, tras décadas de corrupción e incompetencia.

"Es nuestra obligación decir a la gente lo importante que es participar en las parlamentarias para que podamos tener un Parlamento que goce de credibilidad", afirmó la directora de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNTG), Rabiatou Serah Diallo.

Son los sindicatos, y no los débiles partidos de oposición, los que tienen más impacto sobre la población. "Es consecuencia de la historia política del país", afirma el director del Centro de Comercio Internacional y Desarrollo, Bakary Fofana. Tras años de Gobierno unipartidista, los guineanos se han convertido en una masa cínica y desencantada de la política. Según Fofana, se han desvinculado porque la oposición non ha sido de llenar el vacío.

"La oposición no ha sabido cómo establecer una estrategia de respuesta, a lo que hay que sumar el hecho de que no ha tenido demasiado margen de maniobra: no ha podido organizar ninguna asamblea y ha sido incapaz de acumular una masa de votantes. Y ahí entran los grupos civiles y los sindicatos", explicó Fofana.

Tras la demostración de fuerza del pasado mes de enero, la oposición ha quedado en entredicho y su posición, debilitada. "Los eventos de principios de años sólo han subrayado la fragilidad de la oposición", explicó el diplomático, "porque no han sido capaces de movilizar al pueblo de la forma en que lo han hecho los sindicatos".

Diallo está de acuerdo con esta postura, al manifestar que "hoy en día, la gente recurre a los sindicatos, por muy pequeño que sea el problema, y creen que nosotros somos la solución, que no se puede encontrar en ninguna otra parte".

La oposición, por su parte, cree que la paralización de los servicios de principios de año es una cuestión de falta de confianza en el Gobierno, que ha demostrado "una absoluta inacción", según el secretario de administración del principal partido de la oposición, el Rally del Pueblo Guineano (RPG), Mohamed Diané. "Estamos inmersos en un estado de incertidumbre", afirmó el secretario.

Y a pesar del desencanto, junto con el hecho de que el RPG boicoteó las legislativas de hace cinco años, los partidos de oposición siguen apuntados para las listas de los comicios de este año, dispuestos a cumplir las peticiones de su pueblo. "Los guineanos no están solicitando democracia: quieren electricidad y precios más bajos", afirmaron las mismas fuentes diplomáticas.

MANTENIMIENTO DE LAS PROMESAS

Estas promesas son exactamente las mismas que se comprometió a cumplir el primer ministro Kouyate a su llegada al poder el pasado marzo, con el final de las protestas. Hasta el momento, su Gobierno ha realizado ciertos avances en lo que se refiere a la provisión de servicios básicos y algunas reformas económicas. De hecho, muchos observadores han elogiado "la nueva ola de aperturismo y transparencia" en el Gobierno. Prueba de ello es la publicación regular de las reuniones procedimentales del Gobierno, remitidas por el Ministerio de Información.

Sin embargo, Conte se ha ocupado constantemente de recordar que él es el que ostenta el poder absoluto en el país, como ha demostrado bloqueando las actividades de Kouyate en numerosos frentes. "El presidente sabe cómo ralentizar las cosas", señaló uno de los observadores, que añadió que Conte "no hará lo que no quiere", en cuanto a política interior se refiere.

Los rumores que corren estos días en Guinea es que Conte está dispuesto a cesar en su cargo al primer ministro. Una de las evidencias más recientes se dio en la reciente reunión de los representantes de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (ECOWAS, por sus siglas en inglés), con miembros de los sindicatos para confirmar que Koyate sería expulsado de su cargo si las organizaciones obreras daban su visto bueno.

ROSTROS VIEJOS Y NUEVOS

A la espera de nuevos acontecimientos, el primer ministro, de momento, sigue pidiendo al presidente Conte una reforma total y absoluta de la cúpula del Gobierno, que permanece inalterado en cuanto a su estructura: los ministros han cambiado, pero los secretariados, los jefes de gabinete y otros altos funcionarios permanecen en sus cargos, que sólo pueden ser alterados por orden presidencial, según la ley guineana.

"Los ministros son nuevos, pero todos los altos funcionarios que se encuentran detrás de ellos son rostros conocidos, y algunos de ellos ralentizan el cambio porque no desean que el país evolucione", lamenta el diplomático. Está claro que las fuerzas a favor de un cambio son numerosas e influyentes, pero se desconoce hasta qué punto podrán alterar el rumbo establecido por Conté. Como concluye la sindicalista Diallo, "Guinea está llena de gente que conspira contra sus semejantes para asegurarse de que nada cambie".

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