NAIROBI, 14 Jun. (EUROPA PRESS) -
Los otrora poderosos 'señores de la guerra' han perdido definitivamente su último baluarte en el sur de Somalia. La localidad de Jowhar, de casi 30.000 habitantes, situada a 90 kilómetros al norte de Mogadiscio y en la que habían encontrado refugio los 'señores de la guerra' tras su derrota del pasado 5 de junio ante los milicianos islamistas, ha caído completamente en poder de los combatientes de los Tribunales Islámicos.
La Unión de Tribunales Islámicos --presuntamente vinculada con Al Qaeda-- había estado concentrando sus fuerzas en torno a Jowhar en los últimos días para acabar con sus rivales, la Alianza para la Restauración de la Paz y contra el Terrorismo, formada esencialmente por 'señores de la guerra' y comerciantes y que cuenta presuntamente con el apoyo de Estados Unidos.
Aunque desde diversas fuentes se asegura que Jowhar ya estaba de hecho desde ayer en poder de los Tribunales --sobre todo la estratégica zona del aeropuerto--, los combatientes islámicos asentaron hoy definitivamente su dominio en Jowhar tras atacarla desde tres direcciones distintas. Por el momento no se tienen datos de víctimas, pero los habitantes locales están huyendo por temor a nuevos enfrentamientos. Los enfrentamientos entre ambas partes por el control de Mogadiscio causaron más de 350 muertos, cerca de 1.500 heridos y miles de desplazados en poco más de tres meses.
Los líderes de los clanes de Jowhar habían instado a los 'señores de la guerra' a abandonar la localidad para evitar la confrontación, según indicaron dos responsables somalíes que pidieron el anonimato. Los testigos indicaron a Associated Press que los 'señores de la guerra' no querían ser desarmados por los combatientes islamistas y siguieron combatiendo mientras abandonaban la localidad.
Al final, tanto los combatientes como los principales 'señores de la guerra' huyeron hacia el este, según indicaron fuentes periodísticas locales e internacionales. El 'hombre fuerte' de la ciudad y principal dirigente de la Alianza, Mohamed Dhere, ya no ejercía desde ayer ningún poder de hecho en la ciudad e incluso ha sido visto en Addis Abeba, donde estaría intentando recabar apoyos para sus fuerzas.
Los otros dirigentes de la Alianza contra el Terrorismo, Mohamed Afrah Qanyare, Issa Botan Alin --ambos antiguos miembros del Gobierno de Transición de Somalia-- y el jefe local Abdu Nure Said, se encuentran en el centro de Somalia, concretamente en la región de Calgudud.
Ciertos rumores citados por MISNA procedentes de la zona de El Bur, aldea natal de Qanyare, han dado a entender que la Alianza aún deberá enfrentarse a nuevos imprevistos. Por ejemplo, Abdi Hassan Awale Qeybdiid, antiguo jefe de la Policía somalí, ya ha hecho saber que abandonará sus filas por presión de vecinos de Mogadiscio y de su propio clan Ahir, la 'familia' que hasta la fecha era considerada el principal sostén de los Tribunales Islámicos.
SANCIONES A LOS 'SEÑORES DE LA GUERRA'
La toma de Jowhar llega una semana después de la ocupación de Mogadiscio por parte de la Unión de Tribunales Islámicos y un día después de que la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), que reúne a siete países de África Oriental, anunciase en Nairobi una serie de sanciones contra los 'señores de la guerra', como la prohibición de desplazarse o la congelación de sus bienes personales.
Estas sanciones, anunciadas al término de una reunión dedicada a Somalia de los ministros de Asuntos Exteriores de la IGAD, ya habían sido adoptadas previamente por Kenia, según indica un comunicado de la cumbre. Recientemente, las autoridades kenianas prohibieron la presencia en el país de los 'señores de la guerra', muchos de los cuales habían encontrado refugio seguro en Nairobi incluso para llevar a cabo actividades ilíticas, como tráfico ilegal de mercancías.
Por ejemplo, hasta hace pocos meses desde Kenia salían a diario vuelos cargados de 'qat', una hierba ligeramente alucinógena destinada al mercado local somalí, completamente controlado por los grupos armados locales y, en Mogadiscio, por los 'señores de la guerra'.
Según fuentes locales, los 'señores de la guerra' tenían fuertes intereses en los países de la región, donde ya no podrán operar con tanta libertad como hasta ahora. "No les permitiremos utilizar nuestros bancos o nuestros aeropuertos ni llevar a sus hijos a nuestras escuelas", declaró el ministro de Asuntos Exteriores de Kenia, Raphael Tuju.
Los ministros de la IGAD --que además de Somalia y Kenia reúne a Uganda, Etiopía, Eritrea, Sudán y Yibuti-- han anunciado también una amnistía para quienes se rindan y acepten el diálogo con el Gobierno de Transición somalí, hasta la fecha demasiado débil para controlar Mogadiscio. La IGAD medió hace dos años en las conversaciones desarrolladas en Kenia que condujeron a la creación del actual Gobierno de Transición.
Asimismo, durante el encuentro los dirigentes de Somalia y Kenia criticaron veladamente, sin mencionarlo, a Estados Unidos por apoyar a los 'señores de la guerra' somalíes. Por una parte, el primer ministro somalí, Ali Mohamed Gedi, afirmó que el Gobierno de Transición "no aceptará ni apoyará a quienes intenten actuar saltándose a la administración".
Por su parte, el ministro keniano de Asuntos Exteriores, Raphael Tuju, afirmó que el país que haya ayudado a los 'señores de la guerra' ha contribuido a agravar el conflicto en Mogadiscio y está saboteando "los esfuerzos de la comunidad para ayudar al pueblo de Somalia a reconstruir su país". Asimismo, recordó que los 'señores de la guerra' han "aterrorizado" Mogadiscio en los últimos 15 años, por lo que consideró que la toma de la capital por parte de los combatientes supone una "mejora popular".
ALEGRÍA EN MOGADISCIO
En ello coinciden muchos de los habitantes de Mogadiscio, que viven un clima de euforia desde que se libraron de los 'señores de la guerra'. "Nos hemos quitado de encima un enorme peso que llevábamos arrastrando desde hacía 16 años", declaró Marian, vecina del norte de la ciudad, citada por la agencia de prensa de la ONU, IRIN.
Muchos habitantes esperan que los Tribunales Islámicos cumplan sus promesas. "Era imposible hablar sobre cualquier cantidad de dinero o bienes sin que se nos atacase", afirmó Alí Muhamad, un comerciante del distrito de Medina, en el sur de la ciudad, en alusión a los tiempos de hegemonía de los 'señores de la guerra' y a las extorsiones que imponían a la población a través de puestos de control. "Hoy sólo hemos visto uno, y era para buscar armas, no para pedir dinero", añadió.
Halimo Abdi, una mujer que vive cerca del mercado de alimentos del barrio más peligroso de Mogadiscio, explicó a IRIN que ahora hay una clara diferencia en cuanto a la seguridad. "Para ir al mercado debía eludir a las bandas armadas que robaban a la gente", explicó. "Ahora tenemos un ambiente pacífico, incluso nos atrevemos a pasear por la noche, algo que no ha pasado en 16 años", añadió.
En todo caso, Abdullahi Shirwa, de la organización Sociedad Civil en Acción, ha advertido de que aún quedan 'señores de la guerra' en la ciudad que se aprovechan de las identidades clánicas para crear divisiones. "Los Tribunales aún deben tratar con los que continúan en la ciudad antes de empezar con las celebraciones", agregó.