MADRID 3 Ago. (EUROPA PRESS) -
Una delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) se ha reunido este lunes con la antigua líder 'de facto' de Birmania y Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, después de que sus partidarios y familiares exigieran una prueba de vida en el marco de su arresto domiciliario.
"La visita se ha llevado a cabo de conformidad con las normas y los procedimientos del CICR para visitar a personas privadas de libertad. Esto incluye la oportunidad de hablar en privado con Aung Sa Suu Kyi", ha señalado el organismo en un comunicado.
Este tipo de visitas --inusuales en el caso de la exlíder birmana, que permanecía incomunicada desde su arresto y posterior condena en el contexto del golpe de 2021-- "brindan a las personas privadas de libertad la oportunidad de intercambiar noticias con sus familiares".
"Las observaciones y recomendaciones derivadas de la visita se comparten exclusiva y confidencialmente con las autoridades detenedoras", ha señalado el organismo, agregando que siguen "dialogando con todos los actores pertinentes para mantener y ampliar su acceso a los lugares de detención en Birmania".
La oficina presidencial de Birmania ha difundido varias fotos del encuentro en las que se ve a Arnaud de Baecque, jefe de la delegación en el país, estrechándole la mano a Suu Kyi durante un encuentro celebrado en la capital, Naipyidó, si bien el CICR no ha dado detalles sobre su estado de salud.
Esto se produce después de que el ministro de Exteriores de la junta militar birmana, Tin Maung Swe --que estuvo presente en el encuentro informal de jefes diplomáticos de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) en Bangkok (Tailandia)-- asegurase que la premio Nobel se encuentra en buen estado de salud.
La junta militar que gobierna Birmania desde el golpe de Estado de febrero de 2021 concedió recientemente una amnistía a más de 1.500 presos y una reducción a varios de ellos, entre ellos Suu Kyi. En su caso, la sentencia fue reducida un sexto del tiempo total que debía pasar en prisión.
El presidente de Birmania y líder de la junta, Min Aung Hlaing, detalló que conmutó "el resto de la condena para que la cumpla en la residencia designada". Suu Kyi, de 80 años, fue condenada a un total de 33 años de prisión por diversos delitos, que van desde corrupción hasta fraude electoral, pasando por violar la ley de Secretos Oficiales, reducida posteriormente a 27 años de prisión.
El golpe de 2021 fue perpetrado por el Ejército para anular los resultados de las elecciones generales de noviembre de 2020, en las que la Liga Nacional para la Democracia (NLD) de Suu Kyi se hizo con la mayoría parlamentaria, argumentando que había habido fraude, una afirmación cuestionada por observadores internacionales.
La asonada se vio seguida por una dura campaña de represión contra opositores, activistas y manifestantes, a lo que se ha visto sumado un repunte de los enfrentamientos entre el Ejército y diversos grupos rebeldes en varios estados del país, especialmente en zonas del noreste del país, cerca de la frontera con China, y en el estado de Rajine (oeste).