MADRID, 2 Nov. (EUROPA PRESS) -
Las elecciones legislativas al Senado la Cámara de Representantes y a gobernador (en algunos estados) que se celebran el próximo 7 de noviembre en Estados Unidos se presentan en esta ocasión reñidas y rodeadas de incertidumbre para demócratas, que deben tratar de recuperar posiciones tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, como para republicanos, que aunque conservan una amplia mayoría en la cámara Alta no tienen todas las papeletas consigo para mantener el control sobre la Cámara de Diputados, pues la diferencia de escaños es tan sólo de 15 y los últimos escándalos podrían acabar por perjudicar al partido del presidente, George W. Bush.
En este sentido el profesor de Ciencias Políticas y especialista en campañas demócrata, Thomas F. Schaller y la asesora de campaña del Partido Republicano, Ann Stone, fueron hoy cautos pero optimistas sobre a las posibilidades de sus respectivos partidos de recuperar o mantener el control sobre ambas cámaras del Congreso estadounidense, durante una videoconferencia celebrada en la Embajada de Estados Unidos en Madrid.
Así, a pesar de que Schaller se mostró optimista en cuanto al papel que realizarán los demócratas en estas legislativas, a su vez reconoció que lograr el control del Senado será difícil.
Por su parte, Stone reconoció que los republicanos han protagonizado escándalos y "tenemos a unos votantes disgustados, no sólo por Irak, sino también por el incremento de los gastos", aunque aventuró que finalmente se quedarán con la mayoría en el Congreso.
La situación actual es la siguiente: en el Senado, la mayoría la mantiene el partido republicano, con 55 senadores frente a los 44 de los demócratas, más uno independiente que suele votar con estos últimos. Los demócratas necesitarían recortar seis escaños a los republicanos para hacerse con la mayoría en esta cámara (51 escaños), algo que se presenta como una tarea difícil, si se tiene en cuenta que en estos comicios, sólo se renueva un tercio del Senado (33 sitios), y que, de los escaños a renovar, la mayoría son candidatos que se presentan a la reelección y, en general, suelen lograrla.
Sólo en algunos estados la carrera electoral parece estar más reñida, como Nueva Jersey, donde el actual senador es demócrata pero no cuenta con demasiada popularidad; Tenesse o Rhode Island, donde el voto es tradicionalmente demócrata pero donde el representante en el Senado es republicano. Los demócratas por tanto necesitarían no perder ningún senador, y arrebatarle seis a los republicanos, lo que parece difícil si se tiene en cuenta que la mayoría de los escaños no son competitivos y están prácticamente asegurados para sus actuales ocupantes.
En el hipotético caso de que hubiera un empate y cada uno de los dos principales partidos se hiciera con 50 escaños, el partido republicano conservaría la mayoría, puesto que el presidente del Senado, y vicepresidente del país, Dick Cheney, es republicano y su voto sería el decisivo.
LA LUCHA POR LA CAMARA DE REPRESENTANTES
Sin embargo, en la Cámara el asunto no está tan claro. Actualmente los republicanos tienen la mayoría con 230 diputados, de los 435 totales. Sin embargo, la diferencia entre ambos partidos es de 15 escaños, y aunque en la mayor parte de los distritos se puede dar por decidida la reelección por la amplia ventaja que un candidato tiene sobre el otro, en un 5 por ciento de las circunscripciones la balanza aún no está inclinada.
En este sentido, serán claves algunos estados como Ohio, Pensilvania o Florida donde el voto entre republicanos y demócratas está muy disperso. Los demócratas tradicionalmente suelen tener sus bastiones en la regiones costeras, mientras que los republicanos son más populares en el interior y en las zonas rurales.
Así, Schaller manifestó su confianza en que los demócratas se harán con la Cámara de Representantes, aunque Stones estimó que se quedarán a las puertas de lograr la mayoría.
LA IMPORTANCIA DE LOS ESCÁNDALOS
En cuanto a los factores que juegan un papel importante para inclinar el voto a un lado u otro, Stones reconoció que "los escándalos "han hecho mucho daño a los republicanos" aunque se mostró agradecida con el senador demócrata y ex candidato a la Presidencia John Kerry por sus declaraciones esta semana sobre Irak.
El pasado lunes, Kerry afirmó en un acto con estudiantes que de no estudiar acabarían atascados en Irak, algo que no sentó muy bien entre los estadounidenses, especialmente entre las fuerzas armadas y sus familias.
En lo que sí se pusieron de acuerdo tanto Schaller como Stones fue en la estimación de que el senador Kerry ha perdido tras estas declaraciones todas sus opciones para ser elegido nuevamente como candidato presidencial de cara a los comicios de 2008.
Otros factores que según los sondeos preocupan a los estadounidenses de cara a las elecciones son Irak, la economía y en menor medida los asuntos relacionados con los valores (matrimonio, investigación con células madres). La semana pasada, según la encuesta publicada por el diario New York Times, los norteamericanos concedían importancia capital a la guerra de Irak (con el 40 por ciento de los encuestados que afirmaron estar preocupados por el tema).
A juicio de Schaller, el tema de Irak será una cuestión "muy importante" para estas elecciones, lo cual "constituye un problema para los republicanos y sus aspiraciones a mantener sus mayorías" en las Cámaras. En cambio, según Stones, el factor decisivo podría ser la economía, porque la gente "vota por cómo va su bolsillo, por las reducciones de impuestos" y la economía ha mejorado.
Stones hizo hincapié en que los demócratas no han presentado alternativas, "no tienen articulado un plan sobre lo que realmente van a hacer" si vencen y , respecto a Irak "muchos demócratas han reconocido que aunque tomaran el control del Congreso, no podrían hacer mucho por cambiar la situación en Irak".