Un avion de combate despega del portaaviones 'Gerald Ford' en la operación Furia Épica contra Irán - Europa Press/Contacto/Us Navy/U.S Navy
MADRID, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -
Siete días después del histórico ataque lanzado por Estados Unidos e Israel para decapitar a la República Islámica de Irán, la ofensiva aérea se ha recrudecido con ataques contra centenares de objetivos en Irán, que por su lado ha tomado represalias contra intereses estadounidenses en toda la región, llevando la guerra a una docena de vecinos de Oriente Próximo y poniendo en alerta a toda la comunidad internacional por las repercusiones económicas de un conflicto fuera de control en una zona clave para el comercio.
Con un balance de víctimas que supera los 1.200 muertos en suelo iraní --a lo que se suman a una decena de civiles en Israel y al menos seis militares estadounidenses--, la operación 'Furia Épica' ha entrado en una nueva fase de ataques aéreos sistemáticos contra la República Islámica que manda mensajes de resistencia, al tiempo que encara el proceso de sucesión de Alí Jamenei, pilotado por el triunvirato que dirige el Consejo de Liderazgo de Irán y encomendado a la Asamblea de Expertos, el órgano de 88 clérigos que elegirá al sucesor del histórico líder iraní.
Entre los objetivos de los Ejércitos estadounidense e israelí en este ataque están, sobre todo, instalaciones militares y nucleares, ante la finalidad declarada de diezmar las capacidad de Irán de influir en la región. Israel, el principal interesado en prolongar la ofensiva, insiste por su parte en dar el golpe definitivo al mapa regional y moldear el tablero político en una oportunidad que considera única en los últimos 40 años.
"Estamos en una campaña en la que ponemos toda la fuerza de las Fuerzas de Defensa de Israel como jamás lo habíamos hecho para garantizar nuestra existencia y nuestro futuro", afirmó el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en el segundo día cuando insistió en avanzar en el objetivo que Israel persigue desde hace décadas: poner en jaque al régimen de los ayatolás.
De todos modos, Estados Unidos ha cambiado de guión desde que lanzó el ataque y aunque en un primer momento encuadraba la ofensiva en un "cambio de régimen" en los días sucesivos ha negado la mayor al dejar de apelar a la ciudadanía iraní para que se revuelva contra el sistema de los ayatolás. Es más, el presidente, Donald Trump, ha dicho que busca influir en la elección del próximo líder iraní y no se opone a que sea un religioso, siempre y cuando sea amable con la Administración estadounidense y la israelí.
El futuro sistema de gobierno que desea para Irán no es importante mientras cumpla estas condiciones, e incluso se ha declarado dispuesto a preservar la actualidad autoridad de los ayatolás. Atrás quedan las pretensiones del hijo mayor del derrocado sah de Irán, Reza Pahlavi, quien ha quedado relegado después de que Trump afirmara que "alguien de dentro sería más apropiado".
IRÁN LANZA OLEADAS DE MISILES Y DRONES CONTRA UNA DECENA DE PAÍSES
Desde los primeros compases de la guerra, Irán ha trasladado el conflicto a toda la región con miles de misiles y drones que han alcanzado una decena de países vecinos, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Arabia Saudí, Omán, Jordania y Bahréin, pero también Siria e Irak, aparte de Azerbaiyán, en el Cáucaso.
La peor parte se la ha llevado Emiratos, país que alberga bases militares de Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Francia, y que ha denunciado el lanzamiento de 205 misiles balísticos, mientras que ha detectado 1.184 drones iraníes, de los cuales 1.110 fueron interceptados.
De todos modos, la guerra se ha extendido más allá de los países vecinos y ha hecho saltar las alarmas en suelo europeo, después de que Chipre denunciara el ataque con drones la base británica de Akrotiri, un episodio que ha generado el despliegue naval y aéreo de Francia, Reino Unido, Grecia y España.
La dimensión internacional del conflicto queda reflejado en el hundimiento por parte de un submarino norteamericano de un buque militar iraní frente a las costas de Sri Lanka. Murieron cerca de 90 militares y las autoridades ceilandesas rescataron a una treintena y dieron cobijo a los tripulantes de una segunda fragata, ante el riesgo de que fuera atacada.
La situación igualmente ha escalado en Oriente Próximo después de que Israel iniciara una oleada de bombardeos contra Líbano, en respuesta al disparo de proyectiles por parte del partido-milicia chií Hezbolá tras la muerte de Jamenei.
Esta crisis deja un balance de 217 muertos y 798 heridos, así como el desplazamiento en masa de libaneses desde el sur del país, donde el Ejército israelí ha avanzado, tomando posiciones para una nueva incursión que justifica con generar una nueva capa de seguridad para el país.
REPERCUSIONES ECONÓMICAS MUNDIALES
La campaña de represalias iraníes contra intereses estadounidense en la región ya tienen consecuencias globales en el comercio mundial, al afectar a un 'hub' económico como el Golfo, así como al suministro global de energía que pasa principalmente por el estrecho de Ormuz, que controla Irán y ha sido escenario de escaramuzas.
Con el precio del crudo de calidad Brent en 91,84 dólares, el precio máximo desde abril de 2024, Qatar ha advertido de que la guerra desatada en Oriente Próximo tras el ataque a Irán podría llevar a que todos los exportadores de energía de la región suspendan la producción en cuestión de semanas.
Entre las consecuencias de este paso, el precio del petróleo escalaría hasta los 150 dólares por barril y podría "hundir las economías mundiales", avisan desde el emirato del Golfo.
La atención de las potencias occidentales se posa así en la duración de este conflicto, que Washington ha apuntando que en todo caso no se extenderá en el tiempo y ha rechazado cualquier paralelismo con la guerra en Irak de 2003, aunque dan por hecho que como mínimo la campaña durará entre cuatro o cinco semanas.
De hecho, los últimos movimientos militares de países como Francia o Estados Unidos buscan asegurar las rutas comerciales, toda vez que la crisis recrudece la situación en pasos clave como el canal de Suez. Hasta el mar Mediterráneo ha ordenado el presidente francés, Emmanuel Macron, desplegar el portaaviones 'Charles de Gaulle' en una llamada a los socios europeos para formar una coalición que asegure el tráfico comercial por estos puntos estratégicos.
Por su lado, Trump ha ofrecido seguros y escolta militar a los buques comerciales que transiten por Ormuz tras recalcar que, "pase lo que pase", Washington va a "garantizar" el "libre flujo de energía al mundo".
SALIDA DIPLOMÁTICA
En este contexto, y con el conflicto bélico en su máxima expresión, las voces internacionales que llaman a una rebaja de la tensión se limitan a algunos actores internacionales como Turquía u Omán, que tradicionalmente han mantenido canales con Estados Unidos e Irán, mientras que la unidad de la Unión Europea se agrietado al tiempo que crecen las voces críticas con la ofensiva después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se situara al margen de la justificación generalizada en la UE de la ofensiva estadounidense.
Su posición contraria a que el Ejército norteamericano usara las bases de Rota y Morón para lanzar el ataque le ha puesto en la diana de las diatribas de Trump, si bien su posición ha sido refrendada por Macron y la última en sumarse a esta postura fue la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien se ha desentendido de entrar en la guerra de Irán.
Así las cosas, pese a que el cese de las hostilidades y la salida diplomática parece remota, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha desvelado que "algunos países" han iniciado ya "esfuerzos de mediación" para intentar poner fin al conflicto. En este sentido, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha trasladado a las partes que se abstengan de escalar la guerra.