Etiopía defiende la detención de un líder opositor con nacionalidad británica

Publicado 26/06/2015 19:28:50CET

ADÍS ABEBA, 26 Jun. (Reuters/EP) -

Las autoridades etíopes han defendido este viernes la detención del dirigente opositor Andargachew Tsige, que tiene nacionalidad británica, y han afirmado que está recibiendo buen trato, después de que Londres haya advertido que el caso puede complicar las relaciones entre ambos países.

Tsige fue condenado a muerte en 2009 por su relación con una organización opositora de Etiopía y cinco años más tarde fue arrestado en Yemen y extraditado a Etiopía.

Reino Unido, que históricamente ha mantenido unas buenas relaciones con este país africano, afirmó el jueves que el Gobierno de Adís Abeba no ha permitido que sus diplomáticos visiten en prisión a Andargachew, a pesar de que se había comprometido a ello.

El ministro de Exteriores británico, Philip Hammond, ha explicado que Andargachew ha permanecido arrestado en solitario "sin un proceso legal que cuestione la detención" y ha dicho que la falta de progreso pone en riesgo las relaciones entre ambos países.

Por otra parte, Getachew Reda, un consejero del primer ministro de Etiopía, Haileramariam Desalegn, ha informado a Reuters de que están cooperando con Reino Unido. "Algunas de las historias desalentadoras que están intentando pintar ni tienen fundamento alguno (...). No queremos dejar que este tema afecte a nuestras relaciones", ha sostenido Getachew.

"Pero si la libertad incondicional de un terrorista convicto es lo que nuestros compañeros británicos nos piden como condición para mantener nuestra productiva cooperación, sería simplemente algo desafortunado", ha añadido. "Es nuestra opinión y la tienen que entender", ha finalizado.

Andargachew es secretario general de Ginbot 7, un movimiento que se describe a sí mismo como reformista pero está considerado por el Gobierno como un grupo terrorista creado para derrocarle.

Los grupos defensores de Derechos Humanos han acusado en reiteradas ocasiones a Etiopía de arrestar a periodistas, activistas y blogueros para acabar con la disidencia. Etiopía llevó a cabo su última ejecución en 2007, algo poco habitual al tratarse de una pena capital contra un militar condenado por asesinar a un antiguo jefe de seguridad e inmigración.

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