Las exigencias de Francia para proteger el cine bloquea el consenso a 27 para lanzar negociaciones con EEUU

Actualizado 15/06/2013 0:12:50 CET

BRUSELAS, 14 Jun. (EUROPA PRESS) -

Las negociaciones para definir una posición europea de cara a un acuerdo comercial con Estados Unidos continúan estancadas por la oposición de Francia a incluir en él al sector audiovisual, pese a las salvaguardas propuestas por Bruselas y la presidencia irlandesa de la UE para tratar de salvar este obstáculo.

La última fórmula rechazada por la delegación francesa planteaba la posibilidad de dejar fuera la actividad audiovisual de las negociaciones, pero manteniendo la puerta abierta a reintroducir este capítulo más adelante, de obtener el permiso por unanimidad de los Estados miembros en el curso de los contactos, según ha explicado a Europa Press fuentes europeas.

Los ministros de Comercio de la UE permanecen desde primera hora del viernes en Luxemburgo para cerrar un mandato negociador, cuya última fórmula de consenso ha sido rechazada también por París. Berlín y Londres habrían presentado mayor resistencia a las demandas francesas, según las fuentes.

La exclusión total de este sector responde a la voluntad de Francia de asegurar la "excepción cultural" que le permite subvencionar el cine y fijar cuotas de exhibición para las películas galas y europeas en las salas y canales de televisión, con el objetivo de proteger la actividad europea del potente Hollywood y los distribuidores 'on line'.

Las líneas rojas que ofreció la Comisión y la presidencia irlandesa de la UE al inicio de la negociación servían, según han afirmado varios países, para asegurar la continuidad de estas ventajas y permitir un "margen de maniobra" en el futuro para ajustar estos apoyos al mercado digital no fueron suficientes para rebajar las reservas galas.

Así las cosas, las negociaciones a 27 amenazan con extenderse en la noche, ante el riesgo de que una falta de acuerdo obligue a llevar este asunto a la próxima Cumbre de líderes europeos los días 27 y 28 de junio, si quieren cumplir el calendario de lanzar las conversaciones formales con Washington antes de que concluya el mes.

Así las cosas, la Comisión y la presidencia europea mantienen reuniones bilaterales con Francia y otras delegaciones con reservas para tratar de afinar posiciones y poder reanudar la sesión formal.

"Soy un optimista la mayor parte del tiempo, pero empiezo a sentir un poco pesimista sobre llegar a un acuerdo esta noche", ha advertido cerca de las 22:00 horas el ministro de Asuntos Europeos de Finlandia, Alexander Stubb. Stubb confió en un acuerdo a primera hora de la mañana, cuando afirmó que en el mandato propuesto "no hay absolutamente nada que amenace al cine francés".

El borrador del mandato de negociación con Estados Unidos preparado or la Comisión y por Irlanda, país que ejerce la presidencia de turno de la UE, incluye la actividad audiovisual, si bien contempla "claras líneas rojas" para proteger la identidad cultural europea, según afirmó a su llegada a Luxemburgo el ministro de Empleo e Innovación irlandés, Richard Bruton.

También otros países de la Unión Europea han pedido protección para la cultura del Viejo Continente y hasta 14 delegaciones, entre ellas Italia y Alemania, firmaron el mes pasado una carta exigiendo garantías para la "excepción cultural".

Pero el acuerdo transatlántico que quieren negociar las partes abarca muchos más sectores que el audiovisual --como el del automóvil, la agricultura o el transporte aéreo-- que son de gran interés para Europa y que habrían llevado a suavizar las reservas de países afines a la "sensibilidad" francesa. La cultura es algo "importante", pero no como para hacer "saltar" un acuerdo comercial de tanto peso, según un diplomático de uno de los países vecinos de Francia.

En un receso de la reunión en Luxemburgo, el viceministro italiano de Desarrollo Económico, Carlo Calenda, advirtió a la prensa de que Italia mantiene su preocupación por la identidad cultural europea, pero dejó claro que no apostaba por apartar el sector audiovisual porque una exigencia así podría poner en riesgo los "intereses de otros sectores".

Las ventajas económicas de un convenio comercial de estas características para los dos bloques serían enormes, según un estudio encargado por Bruselas al Centro de investigación de política económica de Londres que cifra en 119.000 millones de euros anuales los beneficios para la UE y de 95.000 millones aproximadamente para Estados Unidos.