PARIS 18 Oct. (Del corresponsal de EUROPA PRESS, Javier Gómez Muñoz) -
El consejo de ministros francés autorizó hoy el interrogatorio de la ministra de Defensa, Michèle Alliot-Marie, como testigo dentro de la investigación judicial por el 'caso Clearstream', un montaje para arruinar la reputación del ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, al cual se le atribuyó un falso cobro de comisiones ilegales, y de otros dirigentes políticos y económicos.
La legislación francesa exige que el consejo de ministros dé su visto bueno antes de que un miembro del Gobierno sea convocado, incluso como testigo. Alliot-Marie anunció ayer que ha decidido testificar voluntariamente en este caso, así como Dominique de Villepin, primer ministro.
La titular de Defensa confirmó a la salida de la reunión que tenía luz verde del Ejecutivo para contar a los jueces lo que sabía de la conspiración contra otro miembro del Gobierno, Nicolas Sarkozy, rival precisamente de Alliot-Marie y de Villepin por el liderazgo del centroderecha.
La dirigente habría estado al corriente de que el 'caso Clearstream' era un montaje, a pesar de las investigaciones encargadas a los servicios secretos por el primer ministro, pero supuestamente habría evitado comunicarlo al titular de Interior y a la Justicia.
"Es importante conocer la verdad lo más rápidamente posible", afirmó Alliot-Marie, quien explicó que "desde el inicio" ha intentado colaborar con la Justicia en el esclarecimiento de este caso. La ministra precisó también que su compañero sentimental, el diputado Patrick Ollier, "fue involucrado" en la trama y que, entonces, ella también lo estaba indirectamente.
Asimismo, el primer ministro cuando se produjeron los hechos (2003 y 2004), Jean Pierre Raffarin, ha sido convocado como testigo dentro de esta misma instrucción, y responderá a las preguntas de los jueces esta semana. Según ha anunciado hoy el diario regional 'L'Est republicain', los magistrados quieren saber si Raffarin estaba al corriente de las diferentes investigaciones exigidas a los servicios secretos por Dominique de Villepin sobre el 'caso Clearstream'.
Existe la sospecha de que Villepin, entonces ministro del Interior, pidiese a los servicios secretos que investigasen unos listados de personalidades con cuentas bancarias, a sabiendas de que se trataba de un montaje, para filtrar la historia a la prensa y dañar a su rival político. Se especula con que incluso fuese él quien urdió la conspiración, lo que podría arruinar su carrera política.