Publicado 21/04/2016 18:14CET

El Gobierno chino emplaza a los funcionarios locales a resolver las quejas ciudadanas

PEKÍN, 21 Abr. (Reuters/EP) -

El presidente chino Xi Jinping, ha dado instrucciones este jueves para solucionar de manera más eficaz las quejas ciudadanas, urgiendo a los funcionarios a solucionar las disputas de manera local antes de que escalen a problemas mayores.

Miles de "incidentes de masas" --el eufemismo habitual para protestas-- ocurren cada año en China; alentados por la corrupción, la contaminación, la expropiación ilegal de tierras y otros descontentos.

Mucha gente recurre a las conocidas "peticiones" para evitar los procedimientos legales y así remitir las quejas directamente a funcionarios del Gobierno. Este sistema se lleva a cabo desde la época imperial, y algunos casos sí acaban en los juzgados.

De todas formas, muchos de los casos no se resuelven y los "peticionarios" protagonizan protestas como resultado de la frustración. Normalmente, si sus peticiones quedan desatendidas, viajan a la capital, Pekín, para intentar llamar la atención; un acto que choca con la obsesión estabilizadora del Partido Comunista en el Gobierno.

Según la agencia oficial Xinhua, Xi ha declarado que los departamentos locales deben asumir la responsabilidad de usar las leyes y políticas de manera exhaustiva para educar, mediar y eliminar las obstrucciones, para así resolver los razonables y legítimos intereses de la gente.

"Todos los departamentos locales deben reforzar la evaluación y administración de riesgos desde la base, y tratar de resolver conflictos y disputas desde el nivel más bajo para arrancarlos de raíz" ha sostenido Xi.

A pesar de las críticas de la comunidad internacional, los "peticionarios" normalmente son devueltos a sus casas o retenidos en "cárceles negras", centros de detención secretos donde los detenidos pueden ser objeto de palizas, privación de sueño y alimento y maltrato psicológico. El Gobierno chino ha realizado una serie de reformas con el fin de digitalizar el proceso de peticiones aunque formalmente no reconoce la existencia de "prisiones negras".

En 2014, el Gobierno chino prohibió a los "peticionarios" que remitieran sus quejas al Gobierno sin antes haber pasado por las autoridades locales.