CONAKRY 24 Jul. (Reuters/EP) -
Al menos 98 personas han muerto como consecuencia de la violencia étnica que se desató en varias zonas del sureste de Guinea, incluida la ciudad de Nzerekore, según un balance hecho público por el Gobierno y que dobla la cifra anterior.
El portavoz del Gobierno de Guinea, Damantang Albert Camara, ha afirmado que la cifra "ronda los cien fallecidos", con 76 víctimas en Nzerekore, la segunda mayor ciudad del país, y otras 22 en la localidad de Koulé.
El Gobierno desplegó sus tropas en la región para sofocar la violencia, y al menos 131 sospechosos de haber participado en los asesinatos han sido detenidos, según su portavoz, que ha asegurado que las autoridades investigarán lo ocurrido. "Algunos han sido arrestados con machetes o porras, pero otros tenían rifles de caza y armas militares", ha afirmado Camara.
La violencia comenzó el pasado 17 de julio, después de que un supuesto ladrón fuera linchado hasta la muerte el domingo en la localidad de Koulé. Los enfrentamientos registraron numerosos heridos, muchos de los cuales han ido perdiendo la vida durante los últimos días.
La tensión se extendió en el sur del país, entre la mayoría cristiana o la comunidad guerze, que domina la región, y en el norte de Konianke, donde la mayoría de los ciudadanos son musulmanes que se han asentado en el territorio.
Los enfrentamientos se han registrado a pocos meses de la celebración de las próximas elecciones legislativas, que tendrán lugar el 24 de septiembre.
En los últimos meses el país se ha visto sacudido por múltiples manifestaciones contra el presidente, al que la oposición acusa de intentar manipular los comicios. Alpha Condé se convirtió en 2010 en el primer presidente electo desde la independencia del país de Francia en 1958.
Las elecciones, previstas para 2011, han sido aplazadas en múltiples ocasiones debido a las disputas entre el Gobierno y la oposición en torno a los preparativos de cara a los comicios. Las elecciones pretenden poner fin a un proceso de transición hacia un gobierno civil tras el golpe de Estado de 2008.