MOGADISCIO 27 Jun. (Reuters/EP) -
El primer ministro somalí, Abdi Farah Shirdon, ha asegurado este jueves que el ataque la semana pasada contra las oficinas del Programa de Desarrollo de la ONU (PNUD) no supone una vuelta atrás en los avances del Gobierno por mejorar la seguridad del país y no ocultan las mejoras conseguidas en dicho campo.
Al menos 22 personas, incluidos cuatro miembros extranjeros del personal de seguridad de la agencia de la ONU, fallecieron en el ataque del grupo islamista Al Shabaab contra las oficinas del PNUD en Mogadiscio. El asalto comenzó cuando un coche bomba explotó delante de la base del PNUD, próxima al aeropuerto de Mogadiscio. A continuación, insurgentes armados irrumpieron en el recinto y se enfrentaron con los guardias de seguridad.
"Nuestros esfuerzos han reducido sus ataques", ha asegurado el primer ministro, que ha indicado que su Ejecutivo ha conseguido que "muchos" de los ataques que planean, no se llevan a cabo. "Aunque hacemos un gran esfuerzo, éste no pudimos evitarlo", ha lamentado.
Shirdon ha explicado que las fuerzas de seguridad estaban mejorando a la hora de gestionar los ataques de Al Shabaab, pero que necesitan más recursos. "Por seguridad, estamos dando nuestra máxima prioridad a nuestras fuerzas", ha asegurado. Mientras los policías somalíes pueden ganar unos 100 dólares al mes (75 euros), los militares de la misión de la Unión Africana reciben 1.000 dólares.
El secretario general adjunto de la ONU, Jeffrey Feltman, ha asegurado que la organización no abandonará el país africano por estos ataques, mientras que el enviado especial de Naciones Unidas para Somalia, Nicholas Kay, ha precisado que la organización seguirá aumentando su presencia en el país.
El ataque "no ha cambiado nada", ha apostillado Kay. "Nuestras intenciones es que la ONU permanezca aquí, trabajando junto a los somalíes por la seguridad que no hemos conseguido controlar en los últimos 22 años", ha indicado el funcionario de la ONU.