Hemedti, uno de los artífices de la caída de Al Bashir en Sudán, se ha enriquecido con el oro del país

Publicado 26/11/2019 16:21:49CET
Mohamed Hamdan Dagalo, alias 'Hemedti', 'número dos' de la Junta militar en Sudán y jefe de las RSF
Mohamed Hamdan Dagalo, alias 'Hemedti', 'número dos' de la Junta militar en Sudán y jefe de las RSF - REUTERS / UMIT BEKTAS

El comandante de las temidas RSF criticaba al entonces presidente mientras se lucraba con su visto bueno enviando oro a Dubai

JARTUM, 26 Nov. (Reuters/EP) -

Mohamed 'Hemedti' Hamdan Dagalo fue durante mucho tiempo uno de los principales apoyos de Omar Hasán al Bashir mientras este era presidente de Sudán pero ante las multitudinarias protestas en su contra a principios de año, tomó posición con los manifestantes, acusando al Gobierno de "apropiarse de lo que no es suyo".

Hemedti, que encabeza las temidas Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés), se convirtió en uno de los artífices del golpe de Estado militar que derrocó a Al Bashir el 11 de abril y es a fecha de hoy uno de los hombres clave en el nuevo Consejo Soberano que gobierna el país durante el periodo de transición.

Aunque la Constitución prohíbe a los miembros del gobierno de transición que tengan negocios privados, una investigación realizada por Reuters ha averiguado que la familia de Hemedti se ha enriquecido enviando por avión lingotes de oro a Dubai.

Actuales y antiguos funcionarios gubernamentales y fuentes de la industria del oro han contado que durante 2018 Al Bashir dio a Hemedti vía libre para vender el recurso natural más valioso del país a través de la empresa familiar, Algunade.

En algunos de los casos, la firma obvió los controles del Banco Central sobre las exportaciones de oro y en otros lo vendió a la entidad por un precio preferencial, según las fuentes.

Los documentos analizados por Reuters, incluidas facturas de avión muestran que Algunade envió en un plazo de cuatro semanas unos 30 millones de dólares en lingotes de oro a Dubai, alrededor de una tonelada.

Aunque en el pasado Hemedti ha hablado abiertamente de sus intereses en la industria del oro --"No soy el primer hombre que tiene minas de oro (...) No hay nada que nos impida trabajar en el oro", dijo en una entrevista a la BBC en agosto--, ahora su oficina niega ningún vínculo entre él y Algunade.

El director general de Algunade, Abdelrahman al Bakri, sostiene por su parte que la firma es propiedad del hermano de Hemedti, Abdelrahim, quien además es el 'número dos' de las RSF. Pese a ello, Al Bakri niega ninguna relación entre la empresa y Hemedti y la fuerza que comanda, que pasó de ser una milicia en Darfur al grupo paramilitar más poderoso del país.

"Algunade está todo lo lejos que puede estar de las RSF", ha dicho a Reuters Al Bakri, que reconoce que la empresa exportó oro a Dubai a finales de 2018 pero lo hizo a petición de los servicios de Inteligencia que comandaba Al Bashir. Además, ha negado que se vendiera oro al Banco Central de forma preferencial.

MI PROTECTOR

La carrera de Hemedti comenzó como miliciano en Darfur Occidental, donde los rebeldes tomaron las armas contra Jartum en 2003. Al Bashir movilizó a varias milicias para aplastar la revuelta y, en el conflicto que siguió, unas 300.000 personas murieron y dos millones se vieron desplazadas. El Tribunal Penal Internacional (TPI) emitió una orden de arresto contra Al Bashir por crímenes de guerra y Estados Unidos impuso sanciones adicionales contra su Gobierno.

En Darfur, Hemedti se ganó una reputación de comandante despiadado y fiel sirviente de Al Bashir. El presidente le llamaba 'Hemayti', "mi protector". Después de que Hemedti tomó las minas de oro en la región montañosa de Jebel Amer, Al Bashir le permitió quedarse con el botín.

"Se convirtió en el nuevo rey de Jebel Amer y su oro", explica Amjad Farid, un político y activista pro democracia. "Para Al Bashir, era su chico leal, su fuerza de protección", subraya. Hemedti y su milicia se hicieron con pleno control de las minas de Jebel Amer en 2007, el año en que Estados Unidos comenzó a levantar sus sanciones contra Sudán, y se enfrentó a pocos obstáculos cuando expandió sus operaciones a Kordofán del Sur y otras regiones.

TRATAMIENTO ESPECIAL

Aunque el Banco Central tiene que supervisar las exportaciones de oro, dos altos cargos actuales y uno antiguo y varias fuentes de la industria han indicado que Al Bashir en ocasiones permitió a Hemedti evitarlo. El expresidente permitió que Algunade vendiera oro como quisiera ya que las RSF eran un contrapeso útil para los generales en el Ejército, a los que Al Bashir percibía como una amenaza para él.

Reuters ha podido constatar que Algunade hizo negocios con una empresa en Dubai, Rozella, durante un periodo de tres meses a finales de 2018. Según Al Bakri, esta firma es la única con la que Algunade trató.

En virtud del acuerdo con Al Bashir, Algunade entregaba parte de sus ganancias por la exportación al Estado, para pagar las compras de combustible y trigo por parte del Gobierno, según fuentes gubernamentales. Al Bakri ha confirmado la compra de combustible y ha aclarado que Algunade solo esquivó al Banco Central durante tres meses a finales de 2018, a petición de Al Bashir.

Sin embargo, un alto cargo gubernamental ha indicado a Reuters que "no hay registros oficiales que muestren que Algunade diera dinero" al Estado. Según esta fuente, Hemedti usó dinero de las exportaciones de oro para "comprar armas para Al Bashir y para él". Así, estimó que Hemedti bombeó millones de dólares para la compra de armas y vehículos para las RSF

Preguntado sobre si ingresos de las ventas de oro de Algunade se usaron para comprar armas, Al Bakri ha insistido en que no había relación entre la firma y las RSF o Hemedti. La oficina de este último no ha querido hacer comentarios al respecto.

Con decenas de miles de soldados, las RSF son la base de poder de Hemedti. Están desplegadas en todo el país para proteger las minas de oro y edificios estratégicos. Miles de sus combatientes han luchado para Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en el seno de la coalición que comandan en Yemen. Los hombres de Hemedti son muy leales.

"ES UN CAOS"

El nuevo ministro de Energía y Minas, Adil Ibrahim, se enfrenta al reto de reformar la industria del oro. Según cuenta, los sucesivos ministros no han conseguido garantizar que las concesiones se hiciera de forma justa y transparente, lo que ha llevado a corrupción. "Es un caos", admite.

Por su parte, el ministro de Finanzas, Ibrahim Elbadawi, que estima que Sudán necesita hasta 5.000 millones de dólares en apoyo internacional, asegura que el Gobierno trabajará para acabar con los monopolios en sectores que incluyen la minería de oro. Sin embargo, el director de Algunade insiste en que la firma no tiene el control del mercado.

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