PALU (INDONESIA), 24 (EP/AP)
Miles de soldados de las Fuerzas de Seguridad indonesias se afanan en la protección de iglesias y mercados después de la ejecución de tres católicos en la isla indonesia de Sulawesi a consecuencia de la violencia sectaria desatada en el país con más musulmanes del mundo.
Las familias de dos de los hombres ejecutados, Fabianus Tibo, de 60 años, y Marinus Riwu, de 48, tenían previsto enterrar a sus parientes este domingo en pueblos situados en la provincia de Sulawesi y de mayoría cristiana, y lo harán entre importantes medidas de seguridad.
Tibo, Riwu y Dominggus da Silva, de 42 años, fueron condenados por liderar supuestamente una milicia cristiana que preparó una serie de ataques en mayo de 2000.
El trío fue asesinado el viernes, pero las ejecuciones provocaron una ola de amotinamientos en la provincia y en Maumere, una ciudad de la isla de Flores, donde nacieron los condenados.
El toque de queda fue impuesto este sábado en Maumere. La decisión del Gobierno de ejecutar a los tres cristianos ha levantado una polémica acerca del papel de la religión en la justicia, toda vez que en los últimos tiempos las mayores penas impuestas a musulmanes no supera los 15 años de cárcel.
El ministro de los Asuntos Exteriores, Hassan Wirajuda, negó que la religión juegue cualquier papel en las ejecuciones. "El caso era de una ejecución por la ley. Esto no tiene nada que ver con las cuestiones de tolerancia entre el Islam y otras religiones", dijo.