Un informe califica de "genocidio cultural" el sistema escolar de los aborígenes canadienses

Publicado 02/06/2015 22:01:49CET

OTTAWA, 2 Jun. (Reuters/EP) -

Una política canadiense que consistía en separar por la fuerza a niños aborígenes de sus familias y enviarles a internados ha sido calificada como "genocidio cultural", tras una investigación de seis años sobre este sistema que acabó en la década de 1990.

El sistema de internados pretendía erradicar la cultura aborigen canadiense y que los niños aborígenes asimilaran la cultura mayoritaria canadiense, según ha asegurado en esperado informe llevado a cabo por la Comisión de Verdad y Reconciliación de Canadá. Dicha comisión fue puesta en funcionamiento como parte de un acuerdo con los supervivientes en 2008, tras el cual el primer ministro, Stephen Harper, pidió disculpas a los afectados.

En declaraciones realizadas para desvelar el contenido del informe, el líder de la comisión, Justice Murray Sinclair, ha reconocido que "lo que se llevó a cabo en las residencias escolares puede ser calificado de nada menos que genocidio cultural, un intento sistemático y coordinado de acabar con el espíritu de los pueblos aborígenes".

El informe ha sacado a la luz casos de abuso físico, violaciones, malnutrición y otras atrocidades sufridas por la mayoría de los 150.000 niños que asistieron a dichas escuelas --que estaban por lo general a cargo de iglesias cristianas de Ottawa-- desde la década de 1840 a los años noventa del siglo pasado.

"(Los niños) fueron arrancados de los brazos de sus padres", ha afirmado la Comisión. "Después, fueron arrojados a un lugar extraño y aterrador, en el que sus padres y su cultura serían degradados y oprimidos", han asegurado fuentes de la Comisión.

ARREBATADOS A SUS FAMILIAS

Niños de tan sólo cinco años de edad eran arrebatados a sus familias y se les enviaba lejos de las zonas donde habían estado asentados desde hacía generaciones. Considerados como paganos y salvajes por los que idearon el sistema, los niños eran castigados cuando hablaban en su propia lengua y se les obligaba de forma frecuente a aceptar la fe cristiana.

El legado de este sistema de internados todavía persiste en muchos de los aborígenes de Canadá, incluidos indios, inuit y metis, donde varias generaciones luchan por recuperarse de las separaciones familiares y de los abusos perpetrados por el Estado.

De acuerdo con un censo de 2011, los aborígenes constituyen alrededor de un cuatro por ciento de la población de Canadá (unos 1,4 millones) y sufren altos niveles de pobreza y una cifra de esperanza de vida más baja que la del resto de canadienses. Además, son a menudo víctimas de crímenes violentos y encarcelamientos.

Los niños aborígenes constituyen cerca de la mitad de la población canadiense menor de 14 años que vive en régimen de acogida temporal, de acuerdo con estadísticas canadienses.

ABUSOS

El resumen de 370 páginas del informe final ha identificado más de 45 miembros del personal de los internados sospechosos de abusar física o sexualmente de los alumnos, y ha condenado a los líderes del Gobierno y de la Iglesia que se han esforzado en esconder la verdad. "Se trata de un comportamiento cobarde", ha afirmado la comisión sobre estos últimos.

La comisión ha realizado 94 propuestas para la reconciliación, incluyendo formación específica en Derechos Humanos para funcionarios públicos, y la obligatoriedad de estudiar la historia de los aborígenes y el legado de estos internados en las escuelas canadienses.

Los miembros de la comisión también pidieron al Papa que pidiera disculpas a los supervivientes y sus familias debido al papel de la Iglesia Católica en los internados, como hizo anteriormente con las víctimas de abuso sexual de la Iglesia Católica de Irlanda.

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