MADRID, 15 Ene. (EUROPA PRESS) -
La coalición Iraqiya Slate ha solicitado este lunes al Gobierno que abra una investigación en torno al atentado del domingo contra el ministro de Finanzas de Irak, Rafaie el Esawi, en Bagdad, según ha informado la agencia iraquí de noticias NINA.
La formación ha criticado a través de un comunicado los "continuados y miserables intentos criminales para asesinar a líderes y miembros de Iraqiya Slate, entre ellos el ataque con bomba contra El Esawi". El ministro sobrevivió al ataque.
"El explosivo fue plantado cerca de un puesto de control en el área de Abu Ghraib, el mismo lugar en el que se ha atentado contra varios parlamentarios y miembros de Iraqiya Slate en los últimos meses", ha agregado.
El atentado se produjo en medio de manifestaciones masivas contra el Gobierno de Nuri al Maliki, chií, al que acusan de llevar a cabo una política de discriminación contra la comunidad suní del país. Este mismo lunes, el Gobierno iraquí ha liberado a más de 300 prisioneros detenidos en virtud de las leyes antiterroristas como gesto de buena voluntad hacia los suníes.
Las tensiones entre ambas comunidades se incrementaron el 20 de diciembre después de que El Essawi denunciara el secuestro de alrededor de 150 personas durante una serie de redadas ejecutadas por "una milicia" en su vivienda, su oficina y la sede del ministerio en Bagdad.
Esta denuncia se sumó al malestar existente entre ambas comunidades desde la decisión de un tribunal iraquí de decretar pena de muerte contra el exvicepresidente Tareq al Hashemi --en el cargo en el momento de la condena-- por su responsabilidad en los asesinatos de una abogada y un militar, que habrían sido ejecutados por una supuesta red de escuadrones de la muerte.
Sobre Al Hashemi pesa una 'alerta roja' de arresto de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) a petición del Gobierno de Irak, aunque el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró que no detendría ni entregaría al exvicepresidente iraquí.
Al Hashemi, un destacado dirigente suní, huyó de Bagdad en diciembre de 2011 después de que el Gobierno dictara una orden de arresto contra él por la supuesta organización de escuadrones de la muerte. El acusado ha negado todos los cargos y ha denunciado que el caso tiene motivos políticos.
En la actualidad se encuentra en Estambul, desde donde se ha negado a asistir al juicio que se sigue actualmente contra él en Bagdad, con el argumento de que Al Maliki controla el tribunal.