Jamenei denuncia una "conspiración" de "enemigos" para azuzar las diferencias entre Irak e Irán

Publicado 07/10/2019 12:02:26CET
Alí Jamenei
Alí Jamenei - REUTERS / MORTEZA NIKOUBAZL - Archivo

MADRID, 7 Oct. (EUROPA PRESS) -

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, denunció a última hora del domingo una "conspiración" por parte de "enemigos" para azuzar las diferencias entre Bagdad y Teherán, tras una semana de manifestaciones que se ha saldado con más de un centenar de muertos.

"Los enemigos buscan azuzar la discordia, pero han fracasado y su conspiración no será efectiva", dijo, en un mensaje publicado en su cuenta oficial en la red social Twitter.

"Irán e Irak son dos naciones cuyos corazones y almas están unidos a través de la fe en Dios y el amor por el imam Husein y la progenie del profeta. Este lazo será cada día más fuerte", agregó.

Por su parte, el portavoz del Gobierno iraní, Alí Rabiei, ha expresado el apoyo de Teherán "al Gobierno y el pueblo iraquí" y ha pedido que "preserven la unidad y muestren contención", según ha informado la agencia iraní de noticias IRNA.

TEHERÁN PIDE CONTENCIÓN Y SOLUCIONES DEMOCRÁTICAS EN IRAK

"Pedimos al pueblo iraquí que ejerza una mayor contención y busque soluciones democráticas y legales a sus demandas", ha dicho, antes de solicitar que "ejerzan vigilancia para evitar que las protestas sean explotadas" por terceras partes.

Irán, que cerró la semana pasada dos puestos fronterizos con Irak ante los disturbios, anunció el domingo la apertura de uno de ellos, el de Josravi, para el paso de peregrinos.

Las autoridades de Irak han anunciado este mismo lunes la apertura de investigaciones contra agentes que hayan recurrido a un excesivo uso de la fuerza para reprimir las manifestaciones antigubernamentales de los últimos días.

Asimismo, el primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, ha ordenado la retirada de las unidades militares del barrio bagdadí de Ciudad Sadr y que sea reemplazadas por agentes de la Policía Federal. Durante las últimas horas han muerto 15 personas en esa zona.

Por otra parte, el gobernador de la provincia iraquí de Bagdad, Falá al Jazairi, presentó el domingo su dimisión a raíz de las protestas, que comenzaron el 1 de octubre para denunciar la corrupción, el paro, la carestía de los productos básicos y las deficiencias en suministros básicos como electricidad y agua potable.

Esta crisis representa el mayor reto al que se ha enfrentado el primer ministro, que accedió al poder hace un año con el apoyo de los partidos chiíes que gobiernan Irak desde la caída de Sadam Huseín en 2003.

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