Archivo - Imagen de archivo de policías birmanos. - Aung Kyaw Htet/SOPA Images via Z / DPA - Archivo
MADRID 21 Abr. (EUROPA PRESS) -
La junta militar que gobierna Birmania desde el golpe de Estado de febrero de 2021 ha propuesto este martes conversaciones de paz con los grupos rebeldes, las cuales deben desarrollarse en un plazo máximo de 100 días, por lo que ha instado especialmente a la Fuerza de Defensa del Pueblo (FDP) que se sume a los contactos.
A pesar de que los combates entre estos grupos rebeldes y las fuerzas birmanas continúan en varias partes del país, el líder de la junta y actual presidente del país, Min Aung Hlaing, ha dispuesto ahora abrir este periodo para iniciar conversaciones tras reunirse con organizaciones rebeldes, como precisamente el FDP, que es el brazo armado del Gobierno de Unidad paralelo autoproclamado en el exilio.
En este sentido, ha instado asimismo a las partes no firmantes del acuerdo nacional de alto el fuego que también acudan antes del 31 de julio, si bien la junta no ha hecho alusión alguna al Gobierno de Unidad, al que considera una organización terrorista, según informaciones del portal de noticias birmano Irrawaddy.
Entre los firmantes del acuerdo de alto el fuego se encuentran la Unión Nacional Karen, el Partido de Liberación de Arakán, el Frente Nacional Chin, el Consejo de Restauración del estado de Shan y el Ejército de Liberación Nacional Pa-O, entre otros.
El país, que se encuentra sumido en un largo conflicto armado, fue a las urnas el pasado mes de enero para elegir la composición de la nueva Cámara, que tendrá ahora que votar al nuevo presidente del país, un cargo que el actual jefe de la junta, Min Aung Hlain, espera ratificar.
El golpe de 2021 fue perpetrado por el Ejército para anular los resultados de las elecciones generales de noviembre de 2020, en las que la Liga Nacional para la Democracia (NLD) de Suu Kyi se hizo con la mayoría parlamentaria, argumentando que había habido fraude, una afirmación cuestionada por observadores internacionales.
La asonada se vio seguida por una dura campaña de represión contra opositores, activistas y manifestantes, a lo que se ha visto sumado un repunte de los enfrentamientos entre el Ejército y diversos grupos rebeldes en varios estados del país, especialmente en zonas del noreste del país, cerca de la frontera con China, y en el estado de Rajine (oeste).