WASHINGTON 9 Sep. (Reuters/EP) -
El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, ha mantenido este lunes una conversación telefónica con el ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, para discutir la posible respuesta a la utilización de armas químicas en Siria, horas después de que Moscú haya propuesto a Damasco poner su arsenal químico bajo control internacional.
La portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf, ha confirmado en rueda de prensa el contacto entre Kerry y Lavrov, del que apenas han trascendido detalles más allá de que estuvo centrado en Siria.
El jefe de la diplomacia rusa ha explicado este lunes que su Gobierno ha pedido a Siria que ponga su arsenal químico bajo control internacional para su posterior destrucción, en un intento por evitar la intervención militar que ultima Estados Unidos. El ministro de Exteriores sirio, Walid al Muallem, ha acogido con aparente interés esta iniciativa, que inicialmente llegó a creerse como propuesta del propio Kerry.
El secretario de Estado estadounidense afirmó desde Londres que la única manera de que Estados Unidos diera marcha atrás en su intención de atacar al régimen de Bashar Al Assad sería que éste entregara en el plazo de una semana su arsenal de armas químicas, algo que posteriormente el Departamento de Estado ha matizado considerándolo un comentario "retórico".
El Gobierno norteamericano no se ha pronunciado sobre la propuesta, a la espera de un análisis en profundidad para "entenderla" con "exactitud". No obstante, Harf ya ha admitido que Washington tiene sus dudas: "Tenemos un importante escepticismo".
En la misma línea, el portavoz de la Casa Blanca ha reconocido que tienen "cierto grado de escepticismo" sobre la viabilidad de la oferta planteada por Moscú.
VOTACIÓN EL MIÉRCOLES
El líder de la mayoría demócrata en el Senado de Estados Unidos, Harry Reid, ha anunciado que la Cámara Alta comenzará el miércoles a debatir la propuesta para la utilización de la fuerza en Siria. El texto necesita el respaldo de 60 de los cien senadores para evitar futuros obstáculos, algo que de momento no está asegurado.
Reid ha pedido el apoyo para esta resolución porque, en su opinión, "quedarse al margen no es lo que ha hecho de Estados Unidos la mayor nación del mundo en el pasado". "Quedarnos al margen tampoco nos hará mejores mañana", ha apostillado.