Líbano.- El sur de Líbano sufre una falta "acuciante" de medicamentos y material médico, según Médicos del Mundo

Europa Press Internacional
Actualizado: lunes, 28 agosto 2006 16:27

MADRID 28 Ago. (EUROPA PRESS) -

La ONG Médicos del Mundo alertó hoy de que la falta de material médico y medicamentos en los centros médicos del su de Líbano es "acuciante" y que "una parte importante del personal sanitario libanés no ha vuelto todavía a sus puestos de trabajo debido a los daños sufridos por la estructura de salud en la que trabajaban con anterioridad".

Además, nueve de cada diez pueblos del sur de Líbano no han visto reabrirse aún sus centros de salud, pese a que ya han pasado dos semanas desde el alto el fuego entre Israel y la milicia libanesa Hezbolá, según informó hoy la presidenta de y coordinadora médica de los equipos de esta ONG desplazados a Líbano, Teresa González.

En cuanto a los hospitales de la región, el de Marjayoum continúa cerrado y los centros de Tebnine y Bint Jbeil, que permanecieron abiertos durante todo el conflicto, han sufrido destrucciones considerables que no les permiten, hoy en día, poder ofrecer servicios de hospitalización, limitándose a atender las urgencias.

En opinión de los equipos que han viajado al país, las pequeñas bombas sembradas por la munición de fragmentación son el riesgo más importante en esta región. "Están diseminadas por todas partes, carreteras, cunetas, campos, jardines y a veces incluso dentro de las casas", manifestó González. Según la ONG, que ha realizado varias misiones de evaluación al sur del río Litani, el retorno masivo de desplazados y el acceso de las organizaciones humanitarias a una zona inaccesible antes del cese del fuego "han hecho visible la destrucción causada por el conflicto y la falta de los servicios más básicos".

Así, relató que la intensidad de los bombardeos del Ejército israelí, especialmente sobre las infraestructuras, ha hecho muy difícil el acceso a la región a las organizaciones internacionales y a los propios desplazados. Los habitantes que permanecieron en las aldeas, alrededor de un 20% de la población, han estado aislados, confinados en los refugios y carentes de los bienes y servicios más básicos.

Según la organización, las zonas donde vive la población chií han sido las más golpeadas por la artillería y la aviación israelí y numerosos pueblos están parcialmente destruidos. En algunos como Dibbine, Marqaba o Taimé, la mitad de las casas son inhabitables y las infraestructuras han desaparecido por completo.

FALTA DE SERVICIOS BASICOS

"No hay acceso al agua corriente, a la electricidad o al teléfono fijo; las fuentes que alimentaban la red de agua han sido afectadas, las canalizaciones subterráneas están destruidas y los cables eléctricos cortados", afirmó Teresa González a su regreso a Beirut.

Hoy, las poblaciones desplazadas vuelven masivamente al sur y los más pobres, que no tiene otros lugares donde ir, se reinstalan en los pueblos, con mujeres y niños en condiciones muy difíciles, marcadas por la falta de servicios esenciales.

Además de las pérdidas materiales, toda la actividad económica se ha visto afectada, ya que la población del sur vive esencialmente de la agricultura y del ganado y numerosos campos han sido quemados o están minados.

De esta forma, una gran parte de los cultivos de tabaco, que debería haber sido recogido en julio y agosto, se esta pudriendo en los campos; y el ganado ha sido diezmado por los bombardeos o ha muerto de sed durante el conflicto.

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