Madres e hijos abocados a morir en Yemen ante la imposibilidad de recibir atención médica

Publicado 24/04/2019 13:10:16CET

La falta de centros de salud y los riesgos para llegar hasta ellos hacen que para muchos sea demasiado tarde

MADRID, 24 Abr. (EUROPA PRESS) -

Más de cuatro años de conflicto en Yemen han convertido la salud de mujeres y niños en una de las principales víctimas ya que son muchos los que mueren debido a la imposibilidad de recibir la atención médica que requieren a tiempo, según ha denunciado Médicos Sin Fronteras (MSF), que vincula estas muertes con la falta de centros de salud en el país, entre otros factores.

En su informe 'Embarazo complicado. Madres e hijos que mueren sin atención médica', la ONG ha documentado la muerte de 36 madres y 1.546 niños, de los que 1.018 eran recién nacidos entre 2016 y 2018 en sus hospitales en Huban, en la provincia de Taiz, y Abs, en la de Hajja, si bien subraya que el problema se repite en todo el país, "especialmente en las zonas más expuestas a los choques armados".

Según MSF, un tercio de esos pacientes murieron antes de llegar al centro hospitalario mientras que en los casos de recién nacidos que sí consiguieron recibir atención médica suelen tener peso muy bajo o ser prematuros nacidos en pequeñas clínicas privadas. En estos últimos casos, las causas más habituales de fallecimiento en neonatos son nacimiento prematuro, asfixia al nacer o infecciones graves (sepsis).

El elevado número de muertos está relacionado con varios factores, como la falta de centros médicos, las dificultades para llegar hasta los que aún funcionan y la falta de recursos para pagar alternativas, fomentados todos ellos por el conflicto que desde marzo de 2015 enfrenta al Gobierno yemení, apoyado por una coalición militar que lidera Arabia Saudí, y los rebeldes huthis, respaldados por Irán.

COLAPSO DEL SISTEMA PÚBLICO DE SALUD

Una de las consecuencias de la guerra ha sido el colapso del sistema público de salud, que no puede afrontar las necesidades de los 28 millones de habitantes del país, subraya MSF, que incide en que los pocos centros que se mantienen abiertos están al límite de sus capacidades.

"Mirando las estadísticas, haría falta construir cinco hospitales materno-infantiles en la provincia de Taiz, pero no es posible", lamenta Rachel, la responsable del centro de MSF en Huban, donde el número de partos asistidos se ha duplicado (de 4.100 a 8.450) y sus 130 camas están a menudo ocupadas.

Además, llegar a uno de los pocos centros abiertos tampoco es fácil y muchos yemeníes se ven obligados a cruzar las líneas del frente, atravesar peligrosas zonas en tierra de nadie o negociar el paso en múltiples puestos de control.

Eso es lo que les ocurre a parte de las madres y niños ingresados en el hospital gestionado por MSF en Huban, quienes tienen que cruzar el frente, lo cual representa un gran riesgo y hace el trayecto mucho más largo. Antes de la guerra, quienes vivían en la zona de Huban, a las afueras de la ciudad de Taiz, tardaban unos 10 minutos en llegar al hospital público en el centro pero ahora el viaje se puede prolongar hasta las seis horas.

Según reconoce Sadiqa, comadrona en el hospital de Abs que apoya MSF, "esta gran distancia hasta la atención médica es un gran problema". "Los pacientes no pueden viajar debido a los bombardeos y combates, y no quieren salir de noche por miedo a ser atacados", subraya.

EL PERSONAL MÉDICO TAMBIÉN CORRE RIESGOS

Pero no solo los pacientes arriesgan sus vidas para llegar a los hospitales, sino que el personal médico se enfrenta a los mismos riesgos. "La inseguridad no solo afecta a los que necesitan atención, sino también al personal sanitario que los atiende", advierte la coordinadora de programas de MSF en Yemen, Jana Brandt. "Debido a la inseguridad en las calles, nuestro personal prefiere trabajar un turno de noche de 14 horas que uno de día de 8 para evitar moverse de noche", explica.

La población también se enfrenta al temor de que el propio hospital sea atacado, algo que ha ocurrido en varias ocasiones durante el conflicto. Como resultado de ello, "la gente tiene miedo de sufrir bombardeos yendo por la calle o que el hospital sea atacado otra vez. Muchos muestran síntomas de estrés postraumático", apunta el responsable de salud mental de MSF, Jatab Abdulá.

Yemen era ya antes de la guerra uno de los países más pobres del mundo. Pese a ello, antes de que se recrudeciese el conflicto en 2015, la mayoría de los servicios médicos eran privados pero relativamente asequibles. En la actualidad, la limitada oferta de salud pública es única alternativa que pueden permitirse la mayoría de los yemeníes.

Ante este panorama, MSF hace un llamamiento a las partes en el conflicto para que "garanticen la protección de la población y el personal sanitario", además de permitir a heridos y enfermos acceder a los centros de salud.

Asimismo, les reclama que "rebajen las restricciones que imponen a las organizaciones humanitarias para que puedan responder adecuadamente a las enormes necesidades sobre el terreno". MSF también pide a las organizaciones internacionales que "incrementen la respuesta humanitaria y desplieguen más personal experimentado en las áreas que más lo necesitan para asegurar una correcta supervisión y calidad de la ayuda".

Para leer más