Actualizado 28/01/2021 16:44 CET

Muere una persona y más de 220 resultan heridas en las protestas contra las medidas frente a la COVID-19

Manifestación estudiantil contra el Gobierno de Líbano a finales de diciembre de 2020.
Manifestación estudiantil contra el Gobierno de Líbano a finales de diciembre de 2020. - Marwan Naamani/dpa

Las protestass se reanudan tras el funeral del fallecido por los choques del miércoles

Amnistía critica a Francia por la venta de material antidisturbios a Líbano

MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

Al menos una persona ha muerto y más de 220 han resultado heridas en las protestas registradas en la noche del miércoles en la ciudad libanesa de Trípoli (norte) contra el confinamiento decretado por el Gobierno frente a la pandemia de coronavirus.

Según las informaciones de la agencia estatal libanesa de noticias, NNA, el fallecido es un hombre de 30 años que había sido ingresado en un hospital de Trípoli tras los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

Los incidentes se han saldado además con cinco detenidos, mientras que fuentes oficiales han señalado que entre los heridos hay alrededor de 30 militares. La Cruz Roja libanesa ha informado de que 35 personas han sido trasladadas a varios hospitales de la zona, mientras que 67 han sido tratadas en sus unidades móviles.

El miércoles, un grupo de manifestantes se congregó a las puertas de la sede del Gobierno en el centro de Trípoli para protestar contra la ausencia de ayudas económicas, mientras los negocios se ven obligados a cerrar a causa de las restricciones por la pandemia, que ha dejado ya casi 290.000 contagios y más 2.500 fallecidos.

Los enfrentamientos estallaron cuando un grupo de manifestantes intentó acceder a la sede gubernamental, a lo que las fuerzas de seguridad respondieron lanzando gases lacrimógenos, con el uso de cañones de agua, e incluso, según apuntan algunos medios locales, con fuego real.

Tras unas horas de calma, las tensiones han vuelto este jueves tras el funeral del fallecido en las protestas, con sentadas ante las viviendas de algunos legisladores. "El pueblo de Trípoli está habriento. ¡Despertaos!", proclamaron, según testigos citados por la agencia DPA y que también han dado cuenta de bloqueos de carreteras.

Las manifestaciones se han replicado por varias ciudades de Líbano --que afronta su peor crisis económica desde la guerra civil (1975-1990)--, como Sidón, en el sur del país, o en la capital, Beirut, donde se han quemado contenedores y creado barricadas en la céntrica plaza de Riad el Solh, cerca del Parlamento.

"MENSAJES POLÍTICOS"

El primer ministro designado de Líbano, Saad Hariri, ha indicado que las protestas podrían haber sido azuzadas por "partes que buscan enviar mensajes políticos", si bien ha destacado que las autoridades deben dar apoyo a las familias pobres ante el confinamiento por el coronavirus.

"Ciertamente, no hay justificación para los ataques contra propiedades privadas, mercados e instituciones oficiales bajo el pretexto de la oposición al confinamiento, pero eso no niega el hecho de que hay grupos de personas que buscan un sustento para el día a día", ha manifestado en Twitter.

Así, Hariri ha apuntado que "no es correcto que el Estado se quede de brazos cruzados y no adopte iniciativas para compensar a las familias pobres y que sufren necesidades", antes de pedir a la población del país que "se posicione contra una explotación de sus condiciones de vida".

"Pido a todas los ministerios relevantes que usen todos los medios disponibles para reducir la pobreza y el hambre y para crear los pilares sociales para que los ciudadanos estén comprometidos con el confinamiento", ha señalado.

En esta línea, ha insistido en que las restricciones "buscan proteger a los ciudadanos de los peligros del coronavirus" y ha argüido que "respetarlas es una responsabilidad". Por último, ha pedido "un plan claro" para que "el confinamiento sea aplicado de la manera adecuada".

Líbano se halla sin Gobierno desde agosto a raíz de la dimisión de Hasán Diab días después de las explosiones en el puerto de Beirut, que dejaron más de 200 muertos y 7.000 heridos, golpeando aún más una precaria situación económica ya de por sí maltrecha por culpa de la corrupción endémica y la crisis del coronavirus.

Hariri fue designado para la tarea en octubre de 2020, cerca de un año después de dimitir del cargo en medio de otra oleada de movilizaciones populares contra su Ejecutivo a causa de la mala situación económica del país, ante la falta de acuerdo sobre otro candidato tras la dimisión de Diab, quien se encuentra en funciones hasta la formación del nuevo Ejecutivo.

AMNISTÍA CRITICA A FRANCIA

Los nuevos incidentes han tenido lugar después de que la organización no gubernamental Amnistía Internacional criticara a Francia por la venta de equipos antidisturbios y otro tipo de armamento que ha sido usado de forma "innecesaria o excesiva" por parte de las fuerzas de seguridad libanesa para reprimir las protestas en el país.

"Francia ha suministrado desde hace años a las fuerzas de seguridad equipamiento de seguridad que es usado para cometer o facilitar graves violaciones de los Derechos Humanos, más recientemente durante las protestas de octubre de 2019", ha dicho Aymer Elluin, del equipo sobre transferencia de armas de Amnistía en Francia.

"En línea con sus obligaciones bajo las leyes internacionales, regionales y nacionales, pedimos a Francia que garantice que no hay más ventas hasta que las autoridades libanesas hayan reconocido sus violaciones en el pasado y, lo más importante, tomen medidas para disuadir que se repitan", ha sostenido.

Así, ha denunciado que "las fuerzas de seguridad libanesas están operando en un clima de impunidad" y ha agregado que "no hay investigaciones efectivas sobre el uso ilegal de armas, incluidas las fabricadas en Francia, contra manifestantes pacíficos y ni un solo miembro de las fuerzas de seguridad ha rendido cuentas ante las autoridades judiciales".

Amnistía ha recordado que al menos mil personas resultaron heridas durante las protestas que estallaron en octubre de 2019 contra el Gobierno de Hariri por la crisis económica, el alto desempleo y la corrupción, y las que se sucedieron posteriormente en marzo y en agosto de 2020.

De esta forma, ha resaltado que en los doce meses posteriores a las protestas de octubre de 2019 se presentaron al menos 40 denuncias en nombre de los heridos, sin que las autoridades hayan investigado la actuación de las fuerzas de seguridad.

Asimismo, ha denunciado el uso excesivo de los gases lacrimógenos durante las protestas y ha hecho hincapié en que en muchas ocasiones "el propósito era claramente dispersar una protesta pacífica, lo que viola el derecho de asamblea".

Por otra parte, ha recalcado que ha documentado casos en los que las fuerzas de seguridad dispararon directamente los botes de gases lacrimógenos contra los manifestantes, así como el disparo de balas de goma a la altura del pecho, lo que provocó heridos graves.

"Las autoridades francesas deben informar a las fuerzas de seguridad libanesas de que sólo se retomarán las exportaciones una vez demuestren que el equipamiento es usado en línea con el Derecho Internacional y los estándares sobre el uso de la fuerza", ha reiterado Elluin, quien ha incidido en que "una forma de demostrar esto es mostrar que ha habido una rendición de cuentas total por los abusos del pasado y compensaciones para las víctimas de los mismos".

El Ministerio de Exteriores galo ha respondido a las críticas de Amnistía argumentando que las licencias de exportación de los materiales antidisturbios son objevio "de una gran vigilancia" por parte de las autoridades, que examina "caso por caso.

"Así es en el caso de Líbano, que atraviesa una grave crisis económica, social y política y cuya estabilidad es esencial para el conjunto de la región", ha dicho la portavoz del Ministerio, que ha insistido en la voluntad de París de trabajar para lograr "una salida a la crisis".

En este sentido, ha declarado que el respaldo brindado a las fuerzas de seguridad, que también ofrecen otros "socios", tiene como objetivo "permitir preservar la soberanía, la independencia y la estabilidad de Líbano".

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