El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio - Europa Press/Contacto/Douglas Christian
MADRID 19 Mar. (EUROPA PRESS) -
Más de 70.000 ciudadanos de Estados Unidos han abandonado Oriente Próximo desde el pasado 28 de febrero, cuando lanzó junto a Israel una ofensiva sorpresa contra Irán, que ha respondido atacando territorio israelí e intereses de Washington en sus vecinos del golfo Pérsico.
Así lo ha indicado el Departamento de Estado en un comunicado en el que ha anunciado un acuerdo con la aerolínea El AI para organizar vuelos directos que trasladen "exclusivamente" a ciudadanos estadounidenses "desde Tel Aviv" al país norteamericano. "Estos vuelos ya han permitido que más de 2.000 ciudadanos estadounidenses regresen a Estados Unidos desde Israel", ha apuntado la cartera, que indica que estos trayectos han sido operados entre este martes y este jueves.
Por otra parte, el Departamento dirigido por Marco Rubio, ha destacado que, desde el inicio de su ofensiva contra Irán, ha organizado más de 60 vuelos de evacuación desde Oriente Próximo y más de 41.000 ciudadanos estadounidenses en la región han recibido "orientación en materia de seguridad y asistencia para viajes".
La primera jornada de ataques de Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero se saldó con la muerte del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani; y los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib, respectivamente, así como altos cargos de las Fuerzas Armadas y otros organismos de seguridad.
Las autoridades iraníes han cifrado en más de 1.200 los muertos por los bombardeos de estos dos países, si bien la ONG Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, elevó el domingo a más de 3.000 los fallecidos, en su mayoría civiles.
La ofensiva fue lanzada en medio de un nuevo proceso de negociaciones entre Estados Unidos e Irán para intentar alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, lo que ha llevado a Teherán a responder atacando territorio israelí e intereses estadounidenses en la región de Oriente Próximo, incluidas bases militares.