Protesta contra la reforma laboral en la Plaza de la Bastilla
JACKY NAEGELEN/REUTERS
Actualizado: jueves, 23 junio 2016 22:06

PARÍS, 23 Jun. (Reuters/EP) -

Miles de manifestantes han marchado en medio de una fuerte presencia policial en París este jueves para reclamar que el presidente François Hollande dé marcha atrás a sus planes de reforma laboral que han desencadenado protestas en las últimas semanas, algunas de las cuales degeneraron en disturbios.

Más de 2.000 policías han garantizado las estrictas medidas de seguridad en torno a la Plaza de la Bastilla para controlar la marcha, registrando bolsos y rechazando a aquellas personas que llevaban cascos o máscaras. Según la Policía, 85 personas han sido detenidas.

El Gobierno socialista inicialmente había prohibido la marcha, pero ante la presión por parte de su propia base de apoyo tradicional, dio marcha atrás y la autorizó.

Pero Hollande ha dejado claro que su Gobierno no dará marcha atrás en la reforma, que hará que la contratación y el despido sean más fáciles en un intento por combatir la tasa de paro, que se ha mantenido en el 10 por ciento durante buena parte de su mandato.

"Llevaremos esta ley hasta la línea de meta", ha declarado Hollande a la prensa, mientras miles de manifestantes marchaban bajo un calor sofocante a lo largo de un recorrido acortado en el que había apostados más de un agente antidisturbios por metro.

"La mayoría de los franceses lo dicen (que se oponen a la reforma). La mayoría de los sindicatos lo dicen, y no hay ninguna mayoría a favor de ello en la Asamblea Nacional", ha sostenido el líder del sindicado CGT, Philippe Martinez.

La marcha ha puesto a prueba a unas fuerzas policiales ya al límite en virtud del estado de emergencia en vigor desde los atentados de París del pasado noviembre y por los altercados protagonizados por los hinchas de fútbol con motivo de la Eurocopa de fútbol, de la que Francia es anfitriona.

Martinez ha acusado al primer ministro, Manuel Valls, de responsabilizar a su sindicato de la escalada de la tensión y ha criticado a los alborotadores, pero ha insistido en que ha sido el Gobierno el que ha incendiado las pasiones mientras los sindicatos trataban de abordar la reforma laboral. "Cada vez que intentamos calmar las cosas, el primer ministro echa leña al fuego de nuevo", ha lamentado.

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