MADRID, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -
Varios ministros del Gobierno del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, han restado importancia a las celebraciones del bloque opositor tras los sondeos a pie de urna de las elecciones que se celebran este martes en el país y han lanzado advertencias contra la posible influencia de los partidos árabes en la formación del próximo Gobierno.
El ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, perteneciente a las filas del Likud, ha asegurado en redes que "las celebraciones en la izquierda son prematuras" y ha tachado de "ridícula" la "arrogancia de los comentaristas sesgados". Saar ha querido rebajar las expectativas del bloque opositor, liderado por el ex jefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, recordando que, pese a los reveses que apuntan los sondeos a pie de urna, "una cosa parece bastante clara: el Likud es el partido más grande en Israel".
Por su parte, el ministro de la Diáspora, Amichai Chikli (también del Likud), ha centrado sus ataques en las formaciones árabes, cuyo apoyo se perfila como clave para que Eisenkot pueda alcanzar la mayoría parlamentaria tras, según las proyecciones, duplicar sus resultados de 2022. Chikli ha criticado al Tribunal Supremo por permitir que concurran a los comicios partidos que, a su juicio, "niegan el derecho a la existencia de Israel como Estado judío y democrático" o "apoyan la lucha armada".
"Si los líderes de la izquierda optan por una alianza con los partidarios del terrorismo, Israel dejará de facto de ser un Estado sionista y se convertirá en un Estado binacional", ha alertado Chikli.
En una línea aún más beligerante, el ministro de Finanzas y líder de la formación ultraderechista Partido Sionista Religioso, Bezalel Smotrich, ha lanzado una amenaza directa ante el avance histórico de la Lista Conjunta y la Lista Árabe Unida (Raam), que proyectan sumar entre 16 y 18 escaños.
"Puedo ver en algunas pantallas que los árabes están celebrando esta noche. Así que les digo a ustedes y a ellos: No les dejaremos celebrar", ha advertido Smotrich en declaraciones recogidas por el diario israelí 'Haaretz'. El titular de Finanzas ha asegurado que "no tendrán éxito" si piensan que podrán "revertir la revolución de los asentamientos en Judea y Samaria (Cisjordania)", y ha encomendado el futuro político de su bloque a "los votos de los soldados", confiando en que les sumen los escaños necesarios.