MSF alerta de que la respuesta al brote de ébola en RDC sigue sin ser acorde a la magnitud de la crisis

La ONG afirma que un mes después de la declaración del brote, este avanza "más rápido" que los esfuerzos de respuesta

Archivo - Un trabajador médico en un centro de tratamiento de ébola de la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) en Goma, en el este de República Democrática del Congo (RDC)
Archivo - Un trabajador médico en un centro de tratamiento de ébola de la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) en Goma, en el este de República Democrática del Congo (RDC) - DANIEL BUUMA/MSF - Archivo
Europa Press Internacional
Publicado: lunes, 15 junio 2026 15:22

MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) ha alertado este lunes de que la respuesta al brote de ébola declarado hace un mes en el noreste de República Democrática del Congo (RDC) sigue sin ser acorde a la magnitud de la crisis, con los casos avanzando más rápido que los esfuerzos puestos en marcha para contener la propagación de la enfermedad.

"Un mes después, el brote de ébola está avanzando más rápido que los esfuerzos de respuesta", ha dicho la coordinadora médica de MSF en RDC, Kate White, quien ha hecho hincapié en que "nadie conoce la verdadera magnitud del brote ni exactamente dónde se está propagando la enfermedad en RDC".

"Lo que sí sabemos es que la mayoría de los centros de tratamiento de la provincia de Ituri están desbordados; muchos de nuestros pacientes llegan en fases avanzadas de la enfermedad y la mayoría nunca fueron identificados ni monitorizados como contactos antes de buscar atención médica", ha explicado.

El brote fue declarado el 15 de mayo, tras lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) optó dos días después por declarar la emergencia de salud pública de interés internacional ante la gravedad de la situación. Sin embargo, MSF ha subrayado que siguen existiendo brechas en la vigilancia, el diagnóstico y el rastreo de contactos y fallos en la forma de implicar e integrar a las comunidades en la respuesta a la emergencia.

La ONG ha manifestado además que la inseguridad está dificultando el acceso a determinadas comunidades y, aun en las áreas más estables, los esfuerzos para detectar casos, realizar pruebas diagnósticas, identificar contactos y monitorizar la transmisión siguen siendo insuficientes, lo que provoca que las cifras de casos y muertos confirmados de forma oficial reflejen solo una parte de la realidad.

"Las pruebas diagnósticas siguen siendo una de las principales debilidades de la respuesta, a pesar de las recientes mejoras en la capacidad de laboratorio y de la llegada de cientos de pruebas móviles al este de RDC, diseñadas específicamente para el virus Bundibugyo", ha explicado White.

"Muchas comunidades, especialmente aquellas afectadas por la inseguridad persistente, siguen teniendo un acceso limitado a estas pruebas, mientras que los centros de tratamiento continúan enfrentándose a importantes retrasos en la recepción de los resultados de laboratorio", ha argüido. "Sin pruebas más rápidas y ampliamente disponibles, será difícil detectar los casos a tiempo para contener el brote", ha advertido.

MSF ha recordado además que millones de personas llevan décadas viviendo en medio de conflictos en la zona afectada por el brote --extendido entre las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur--, lo que se ve acompañado por desplazamientos recurrentes, carencias en la atención sanitaria y una respuesta humanitaria limitada, lo que afecta las labores coordinadas de contención de la enfermedad.

LA VENTANA DE OPORTUNIDAD "SE ESTÁ ESTRECHANDO"

De esta forma, el coordinador de emergencias de MSF en RDC, Frederic Lai Manantsoa, ha remarcado que "poner en marcha actividades y explicar la enfermedad no basta para generar confianza en las comunidades". "Es necesario escuchar sus preocupaciones y permitir que participen en el diseño de la respuesta", ha añadido.

MSF ha reseñado además que para muchas comunidades congoleñas el brote es solo una más de las emergencias sanitarias sin una respuesta adecuada, motivo por el que White ha incidido en que "las mujeres embarazadas siguen necesitando atención materna, los niños siguen necesitando vacunas y los pacientes siguen necesitando tratamiento para enfermedades como la malaria y el cólera".

"Mantener el acceso a la atención sanitaria rutinaria también contribuye a reforzar la vigilancia del ébola en las comunidades", ha defendido White, mientras que Lai Manantsoa ha puesto en valor que, si bien este brote "aún puede controlarse", "la ventana de oportunidad se está estrechando".

Por ello, Lai Manantsoa ha subrayado que "es urgente reforzar el diagnóstico, la vigilancia, el acceso a la atención sanitaria y la participación comunitaria". "Instamos a las autoridades y a todos los actores implicados en la respuesta a hacer todo lo posible para facilitar el movimiento del personal sanitario y de los suministros, y permitir una respuesta acorde con la magnitud de esta crisis", ha apostillado.

Las autoridades congoleñas han confirmado hasta la fecha 782 casos y 181 fallecidos, a lo que se suman 40 personas recuperadas. Además, en Uganda se han detectado 19 casos y dos fallecidos, después de que la OMS alertara el viernes que el brote de ébola en RDC "se está expandiendo" tanto a nivel de número de datos como en cuanto al número de territorios en el que se han registrado contagios.

La tasa media de letalidad del virus del ébola ronda el 50%, con síntomas iniciales que pueden aparecer de forma repentina, como fiebre, cansancio, malestar general, dolores musculares y dolor de cabeza y de garganta, seguidos de vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones cutáneas y signos de deterioro de las funciones renal y hepática.

RDC --que en diciembre de 2025 decretó el fin del último brote de ébola en el país, en este caso en Kasai-- es considerado el país con más experiencia del mundo en el manejo del virus del ébola, habiendo enfrentado más de una docena de brotes desde que se identificó el virus en 1976 en un doble brote que tuvo uno de sus epicentros en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, del que tomó el nombre la enfermedad.

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