Actualizado 12/12/2015 09:56 CET

La ofensiva talibán de septiembre y octubre en Kunduz dejó al menos 289 muertos y 559 heridos

MADRID, 12 Dic. (EUROPA PRESS) -

   Al menos 289 civiles afganos murieron y 559 resultaron heridos durante la intensa ofensiva talibán en la ciudad afgana de Kunduz, en el norte del país, entre los que hay que hay que contar los 30 muertos y 37 heridos del bombardeo estadounidense sobre un hospital de Médicos sin Fronteras, según las cifras detalladas por la Misión de Naciones Unidas en el país centroasiático (UNAMA).

    La ONU advierte de que este balance se incrementará en los próximos días conforme vaya recabando nueva información sobre los enfrentamientos registrados durante las dos semanas de septiembre y octubre que duró la ofensiva.

   La mayoría de las víctimas -- al margen del bombardeo estadounidense -- se registraron en zonas residenciales, escenarios de breves pero intensos enfrentamientos donde los talibán emplearon armas ligeras y explosivos.

   En la mayoría de estos tiroteos "la UNAMA no ha podido atribuir las víctimas a una parte específica del conflicto", bien talibán o fuerzas de seguridad afganas, pero la misión de la ONU ha acusado a los insurgentes de asesinar civiles y a personas relacionadas con el Gobierno afgano.

   Un total de 150.000 personas quedaron atrapadas en la ciudad durante este periodo, el episodio más largo de guerra urbana registrado en el país desde la campaña estadounidense contra los talibán en 2001.

   Durante este lapso de tiempo, los residentes de Kunduz padecieron falta de comida, electricidad, saqueos y abusos por parte de todos los bandos combatientes en el marco de "un absoluto desgobierno y una falta de respeto al Derecho que desembocó en la eliminación de los derechos humanos más básicos, entre ellos el derecho a la vida y a la seguridad".

   "Esta violencia", apunta la ONU, "llevó al desplazamiento de 13.000 familias a diferentes puntos del país".

LOS TALIBÁN FALTARON A SUS COMPROMISOS

   A pesar del compromiso de los talibán con la seguridad de la población civil y con el trabajo de los cooperantes humanitarios en su "Declaración de Intenciones sobre la liberación de Kunduz", Naciones Unidas apunta que los combatientes insurgentes y "criminales oportunistas" saquearon las oficinas tanto de la misión de la ONU como de centros de trabajo de ONG en Kunduz, donde se apropiaron de documentos, activos y vehículos".

   Y si bien varios testigos afirman haber visto a comandantes talibán detener ataques cuando se aproximaban a centros humanitarios, la UNAMA también ha recibido informes de que los insurgentes emplearon "un gran número de niños soldado durante la operación".

   De hecho, los servicios médicos de Kunduz atendieron "al menos a 200 niños soldado heridos entre el 28 de septiembre y el 13 de octubre, con edades comprendidas entre los 10 y los 17 años".

   "Fuentes de confianza informaron de que muchos de los niños se quejaron de que habían sido obligados a usar las armas por talbián que amenazaron a sus familias si se negaban. Otro testigo aseguró que los talibán dispararon a un niño soldado que estaba intentando escapar", según el informe.

   En el caso específico de las mujeres, si bien el informe acusó a los talibán de crear un "clima de miedo" contra activistas por los derechos de la Mujer, Naciones Unidas no ha encontrado pruebas de que los talibán usaran "violencia a gran escala o sistemática" contra la población femenina.

Para leer más