Archivo - Fotografía de archivo de varias personas en una calle de Omdurmán, en Sudán, en medio de la guerra entre el Ejército y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) - Mudathir Hameed/dpa - Archivo
MADRID, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -
Naciones Unidas ha alertado este viernes de que millones de desplazados a causa de la guerra en Sudán podrían quedarse sin refugio debido a la "grave escasez de financiación" ante la emergencia, antes de especificar que entre los afectados hay personas que han logrado regresar a sus lugares de origen y han encontrado sus hogares destruidas por las hostilidades.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) han resaltado en un comunicado conjunto que unos 15,4 millones de personas necesitan "urgentemente" refugio de emergencia y bienes básicos, a pesar de lo cual solo 936.000 han recibido asistencia, una situación agravada por el creciente agotamiento de las reservas de emergencia.
Así, han alertado de que es necesaria una inyección urgente de "financiación flexible" para evitar que cada vez más familias tengan que hacer frente a los próximos meses sin una protección adecuada ante el empeoramiento del clima, la inseguridad y los riesgos de la violencia derivados de la guerra desatada en abril de 2023 entre el Ejército y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
Estas agencias han recordado que Sudán es la mayor crisis de desplazamiento a nivel mundial, con cerca de 8,6 millones de desplazados internos y más de 4,6 millones de refugiados, una cifra a la que se suman 5,2 millones de personas que han vuelto a sus lugares de origen para encontrar destruidas sus casas, infraestructuras y servicios básicos.
El Plan de Respuesta Humanitaria para Sudán de 2026 requiere 2.900 millones de dólares (cerca de 2.570 millones de euros) para proporcionar asistencia vital a 20,4 millones de personas, de un total de 33,7 millones que la necesitan en todo el país, si bien hasta ahora solo se ha recibido el 47% de esta cifra, lo que está obligando a reducir servicios esenciales para priorizar las necesidades más urgentes.
En este contexto, tanto la OIM como ACNUR han recalcado su compromiso a la hora de trabajar con organizaciones locales y otros socios para "gestionar cadenas de suministro conjuntas, reposicionar reservas de emergencia en zonas prioritarias y hacer llegar la asistencia allí donde las necesidades son mayores".
"Estos esfuerzos conjuntos tienen como objetivo fortalecer la capacidad de respuesta local, mejorar la coordinación y garantizar que la ayuda humanitaria llegue a las comunidades afectadas de la manera más rápida y segura posible", han esgrimido, si bien han reiterado que "estas iniciativas no pueden sostenerse sin una financiación predecible y flexible".
Por último, han destacado que las consecuencias de nuevos retrasos en la financiación "podrían ser devastadoras" para millones de sudaneses, antes de agregar que "es urgente actuar para garantizar que las personas que huyen de la violencia, así como aquellas que intentan reconstruir sus vidas tras regresar a sus hogares, no se queden sin un lugar seguro donde refugiarse ni sin los elementos básicos necesarios para vivir con dignidad".
La guerra civil estalló en abril de 2023 a causa de las fuertes discrepancias en torno al proceso de integración del grupo paramilitar en el seno de las Fuerzas Armadas, situación que provocó el descarrilamiento de la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya dañado tras la asonada que derribó al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
El conflicto, marcado por la intervención de varios países en apoyo a las partes en guerra, ha sumido al país en una de las mayores crisis humanitarias a nivel mundial, con millones de desplazados y refugiados y ante la alarma internacional por la propagación de enfermedades y los daños sufridos por infraestructuras críticas, que impiden atender a cientos de miles de damnificados.