La ONU estima que hay 71 millones de pobres más en el mundo por los efectos colaterales de la invasión de Ucrania

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Daños en un edficio universitario en la ciudad ucraniana de Járkov
Daños en un edficio universitario en la ciudad ucraniana de Járkov - -/Ukrinform/dpa
Europa Press Internacional
Actualizado: jueves, 7 julio 2022 13:15

De los 159 países analizados por la agencia, los expertos detectan especiales repercusiones en los Balcanes, la zona del mar Caspio y el África Subsahariana, especialmente en el Sahel, aunque no son las únicas. Así, también temen repercusiones en lugares tan lejanos como América Latina, con Haití como punta de lanza.

Al PNUD le preocupa hasta dónde puede llegar la espiral de pobreza si, por ejemplo, los países entran en recesión y aumentan las tipos de interés en respuesta a la inflación. Los países en desarrollo ya venían sufriendo este aumento de las tasas de interés y arrastran reservas fiscales agotadas y altos niveles de deuda.

"Estamos siendo testigos de una creciente divergencia en la economía global que es alarmante, ya que países en desarrollo se enfrentan a la amenaza de quedarse atrás mientras luchan para hacer frente a la actual pandemia de COVID-19, socavando los niveles de deuda y acelerando la crisis alimentaria y energética", ha dicho Steimer.

El PNUD, sin embargo, no tira la toalla y cree que este "círculo vicioso" puede romperse con "esfuerzos internacionales renovados". Estas iniciativas pasan por un alivio de deuda, el mantenimiento de las cadenas de suministro y la contención de precios de alimentos y energía para "las comunidades más marginadas del mundo", en palabras de Steiner.

Sin embargo, el PNUD avisa de que apostar por los subsidios para, por ejemplo, reducir los precios de la energía, pueden ayudar a corto plazo pero impulsar a largo la desigualdad y empeorar la emergencia climática mundial. Apuesta, en cambio, por transferencias "específicas" de dinero a quienes puedan verse afectados.

Los expertos calculan que las transferencias en efectivo van principalmente al 40 por ciento más pobre de la población, mientras que el subsidio energético universal suele favorecer al 20 por ciento más rico.

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