Ghassan Salamé, enviado de la ONU para Libia - REUTERS / HANI AMARA - Archivo
MADRID, 29 Jul. (EUROPA PRESS) -
El representante especial de Naciones Unidas para Libia, Ghasán Salamé, ha reclamado este lunes una tregua de cara a la celebración de la fiesta musulmana de Eid el Adha, que se celebrará el 11 de agosto, como primer paso para acabar con la hostilidades en el país africano.
En una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Salamé ha sostenido que el conflicto "no muestra signos de reducirse" y ha agregado que la ofensiva contra la capital, Trípoli, por parte de las fuerzas del mariscal de campo Jalifa Haftar ha dejado cerca de 1.100 muertos, entre ellos 106 civiles.
"Cientos de miles de personas han huido de sus casas en la capital y los distritos colindantes como resultados de los combates y decenas de miles han cruzado la frontera hacia Túnez buscando refugio para sus familias", ha sostenido.
Así, ha dicho que "más de 100.000 hombres, mujeres y niños están expuestos a las líneas de frente y más de 400.000 se encuentran en áreas impactadas directamente por los enfrentamientos", antes de agregar que "la guerra ha empeorado las condiciones humanitarias" en el país.
Salamé ha denunciado además que las partes "han ignorado los llamamientos a reducir los combates" y "han intensificado las campañas aéreas". "El espectro geográfico de la violencia se ha incrementado", ha alertado, recordando los recientes bombardeos contra las bases áreas en Jufra y Misrata.
Por ello, ha defendido su propuesta de un alto el fuego y ha señalado que el mismo debería estar acompañado de "medidas para fomentar la confianza entre las partes, incluido el intercambio de prisioneros, la liberación de los detenidos de forma arbitraria o secuestrados y la entrega de restos mortales".
"Tras la tregua convocaría una reunión de alto nivel de los países implicados para consolidar el cese de las hostilidades, trabajar juntos para aplicar de forma estricta el embarco de armas (...) y promover un respeto estricto al Derecho Humanitario", ha añadido.
En este sentido, ha agregado que esta reunión "debería verse seguido por un encuentro libio de personalidades influyentes de todo el país para acordar los elementos para la vía adelante".
Salamé ha defendido además que "los libios deben escuchar a los ángeles buenos, dado que ahora están combatiendo las guerras de otros y destruyendo así su país", antes de argüir que "las propuestas para revivir las conversaciones deben ser la base para la reunificación de las instituciones nacionales libias".
"Poner fin a la guerra requiere la voluntad de todas las partes y el apoyo de la comunidad internacional. Si las partes acuerdan silenciar las armas, la ONU y los socios internacionales deben estar preparados para entregar apoyo material y técnico para permitir a las partes negociar un acuerdo extenso para el cese de las hostilidades y los mecanismos para su aplicación y supervisión", ha argumentado.
LIBERACIÓN DE MIGRANTES DETENIDOS
Por otra parte, ha puesto como ejemplo de los ataques indiscriminados ejecutados el perpetrado el 2 de julio contra un centro de detención de migrantes en Tajura, que se saldó con la muerte de 53 personas.
Así, ha hecho referencia a la muerte de 150 migrantes a causa del hundimiento de una embarcación en el mar Mediterráneo cuando intentaban llegar a las costas europeas, lo que "subraya la necesidad urgente de hacer frente a las causas del problema migratorio y su sufrimiento".
"Las agencias humanitarias de la ONU han trabajado duro para mitigar las condiciones terribles en los centros de detención", ha dicho, antes de cifrar en cerca de 5.000 el número de personas retenidas en los mismos.
"Pido al Consejo (de Seguridad) que pida a las autoridades de Trípoli que adopten la decisión estratégica y largamente esperada de liberar a los que se encuentran detenidos en estos centros", ha puntualizado.
De esta forma, ha manifestado que en lo que va de año han desembarcado en Libia 4.500 refugiados y migrantes interceptados o rescatados en el Mediterráneo y ha alertado de que "se arriesgan a quedar atrapados por los combates".
"La comunidad internacional puede evitar otra tragedia. Pido a los países europeas que respondan a los reiterados llamamientos del secretario general (de la ONU, António Guterres) y revisen sus políticas y lleven a zona segura a los migrantes y refugiados", ha dicho.
INJERENCIAS EXTRANJERAS
Salamé ha lamentado que las partes en conflicto consideren que pueden lograr sus objetivos por la vía militar y ha alertado de que el país "se ha convertido en terreno para experimentar con nuevas tecnologías militares y reciclar armas antiguas".
"No hay duda de que el apoyo externo ha sido clave en la intensificación de los bombardeos", ha manifestado, tras hacer referencia al armamento francés hallado por las fuerzas del gobierno de unidad tras la toma de Gharian.
"Aún más preocupante son las indicaciones de que el arsenal de armas entregado por apoyos extranjeros a las partes está cayendo en manos o se les está vendiendo a grupos terroristas", ha resaltado.
Así, ha puntualizado que "esto es una receta para el desastre no sólo para la seguridad de los libios, sino para los países vecinos y la paz y seguridad internacional".
Salamé ha advertido nuevamente de que "el vacío de seguridad" por el conflicto "sigue siendo explotado por el grupo yihadista Estado Islámico en zonas del centro y el sur del país.
En esta línea ha recalcado que el conflicto "ha limitado la capacidad de las autoridades libias de satisfacer las necesidades básicas de la población", una situación que es especialmente dura en el sur del país, con un aumento de la violencia intercomunitarias.
ATAQUES CONTRA INSTALACIONES CIVILES
Por último, Salamé ha denunciado el aumento de los ataques contra objetivos civiles como el perpetrado contra el centro de detención de Tajura y ha condenado los reiterados ataques contra el aeropuerto de Mitiga, bombardeado este mismo lunes.
"Muchos de estos ataques han estado peligrosamente cerca de alcanzar aviones civiles con pasajeros a bordo. Temo que se acabe la suerte ante estos bombardeos casi diarios", ha alertado.
Salamé ha pedido al gobierno de unidad que deje de usar el aeropuerto para fines militares y ha reclamado a las fuerzas del mariscal de campo Jalifa Haftar que pongan fin a sus ataques contra las instalaciones.
Asimismo, se ha mostrado "especialmente preocupado" por los ataques contra instalaciones y trabajadores sanitarios y ha denunciado la muerte de varios de ellos en el marco del conflicto.
"Cerca de cuatro meses después del inicio de la tercera guerra desde 2011 deberían estar muy claro para todos los riesgos de un conflicto abierto de baja intensidad o un recrudecimiento total en las costas del Mediterráneo sur", ha zanjado.