MOSCÚ, 7 Mar. (Reuters/EP) -
La oposición ha calificado este miércoles la victoria electoral del presidente electo de Rusia, Vladimir Putin, como un insulto para el pueblo, y ha manifestado su determinación de continuar las manifestaciones contra el todavía primer ministro, a pesar de la detención de cientos de personas en las protestas de este lunes.
"Con el telón de fondo de irregularidades generalizadas, la Liga considera que es imposible reconocer los resultados de las elecciones presidenciales de 2012 en Rusia", ha dicho, a través de un comunicado, la opositora Liga de Votantes, que une a nacionalistas, liberales e izquierdistas, así como a grupos independientes.
"Las elecciones no fueron justas porque el recuento de votos y la recopilación de los resultados se caracterizaron por el fraude sistemático, lo que distorsiona en gran medida la expresión de la voluntad de los electores", ha añadido la formación opositora, que nació de las protestas provocadas por las denuncias de fraude en los comicios parlamentarios del 4 de diciembre, en las que ganó el partido de Putin, Rusia Unida.
"La Presidencia de Rusia como institución, el sistema electoral y las autoridades en su conjunto están desacreditadas", ha añadido el comunicado.
La Comisión Electoral Central ha negado la existencia de irregularidades importantes, y Putin, que volverá a la Presidencia después de ocho años y de ser primer ministro desde 2008, ha afirmado que obtuvo una victoria limpia.
El portavoz de Putin, Dmitri Peskov, rápidamente ha rechazado la críticas de la oposición. "Todas las evaluaciones se han hecho. El caso está cerrado", ha dicho a la agencia de noticias Interfax.
Los resultados oficiales indican que Putin obtuvo más del 63 por ciento de los votos, pero observadores internacionales independientes han señalado que el proceso fue sesgado para favorecer al primer ministro.
Estados Unidos y la Unión Europea han pedido que se investiguen todas todas las denuncias, pero también han subrayado la necesidad de mantener la cooperación con Rusia.
Líderes de la oposición temen que Putin utilice la fuerza para sofocar las protestas. La próxima manifestación se realizará el sábado, en Moscú.