Oxfam denuncia una "violencia desatada" contra defensoras de DDHH y reclama a Duque una "protección efectiva"

Publicado 02/10/2019 10:44:42CET
Jaqueline Romero, defensora de derechos humanos, territoriales y ambientales de la región de la Guajira colombiana de la Organización Fuerza de Mujeres Wayú
Jaqueline Romero, defensora de derechos humanos, territoriales y ambientales de la región de la Guajira colombiana de la Organización Fuerza de Mujeres Wayú - PABLO TOSCO/OXFAM

La ONG pide a España que deje de vender armas a Colombia ante el riesgo de ser cómplice en crímenes internacionales

MADRID, 2 Oct. (EUROPA PRESS) -

El acuerdo firmado en 2016 por el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC para poner fin al conflicto armado "no ha traído la paz a muchas zonas rurales de Colombia", sino que ha dado lugar a una "violencia desatada" contra los defensores de Derechos Humanos, especialmente contra las mujeres, según ha denunciado Oxfam Intermón, que pide al Gobierno de Iván Duque una "protección efectiva" para ellas.

"Durante las negociaciones de paz hubo una disminución de las agresiones, pero a partir de 2016 las amenazas y los asesinatos se han desatado", ha dicho Aida Pesquera, directora de Oxfam en Colombia, en el marco de la presentación del informe 'Mujeres defensoras de los derechos agrarios, ambientales y territoriales en Colombia', que se publicado este miércoles.

Desde la firma del acuerdo de paz más de 460 líderes sociales y comunitarios, según cifras oficiales, han sido asesinados, de los cuales 55 son mujeres. Solo en el primer semestre de este año, apunta la ONG, el promedio de asesinatos de lideresas sociales ha sido de uno cada dos semanas. Durante el primer trimestre del año se "batió récord" respecto a 2018, con 75 agresiones.

La ONG explica que "la violencia está ligada a la expansión de grupos y corporaciones legales e ilegales que explotan los recursos naturales en territorios que antes estaban bajo la influencia o el control de la guerrilla y en los que no hay presencia efectiva del Estado".

De acuerdo con el informe, 7,1 de los 8,5 millones de hectáreas usadas para la agricultura están ocupadas por grandes cultivos de café, palma de aceite y caña de azúcar destinados a la exportación, mientras que "la extensión de los cultivos ilícitos bate récord histórico en estos momentos en Colombia y la minería ilegal supone el 56 por ciento de todo el sector".

Ellas tratan de revertir la "profunda" desigualdad en un país donde el uno por ciento de los propietarios acumula el 80 por ciento del territorio, siendo las mujeres las que "tienen las extensiones de tierra más pequeñas --el 78 por ciento tiene menos de cinco hectáreas--, menos acceso que los hombres a créditos, maquinaria o asistencia técnica y escasas oportunidades en el mercado laboral", explica la ONG.

Las defensoras quedan "en medio de los grupos armados, las economías extractivistas, los negocios ilegales y las fuerzas militares", siendo un colectivo especialmente vulnerable porque "en su mayoría son campesinas, indígenas o afrocolombianas, identidades que conllevan una carga de estigmatización", por lo que sufren unas "consecuencias desproporcionadas".

Así, estas mujeres padecen la violencia "no solo en sus cuerpos, sino en sus comunidades y territorios", con acciones que van "desde la persecución, la vigilancia, los insultos o el allanamiento hasta las agresiones sexuales, la tortura y el asesinato", precisa la organización humanitaria.

Las defensoras "son el último eslabón de la cadena, las que sufren las mayores desigualdades en todos los aspectos", ha lamentado Pesquera. Además, "muchas veces son estigmatizadas, identificadas con la guerrilla o con bandas criminales, lo que aumenta aún más su riesgo", ha enfatizado.

A ello se suma que "más del 90 por ciento (de los ataques a mujeres activistas) quedan en la impunidad", ha apuntado la directora de Oxfam en Colombia. Para luchar contra ello, esta y otras ONG han lanzado la campaña internacional 'Todas somos Victoria', que dibuja un rostro, el de Victoria, a partir de las caras de todas las asesinadas en los últimos tres años.

"PROTECCIÓN EFECTIVA"

Oxfam denuncia que, a pesar de que "Colombia es ya el tercer país más peligroso del mundo para los defensores de la tierra y el medio ambiente", las medidas que ha adoptado el Gobierno de Iván Duque para revertir esta situación "son más cosméticas que avances reales".

La ONG ha pedido a la Casa de Nariño que "implemente de manera efectiva todos los puntos del acuerdo de paz, especialmente los relacionados con el control del paramilitarismo", que "consolide la presencia del Estado de Derecho en las zonas rurales" y que "ponga en marcha mecanismos de prevención y protección de las defensoras", haciendo de su seguridad una "política de Estado".

También ha solicitado al Ejecutivo de Duque que reanude las negociaciones de paz con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que se rompieron a principio de año por un atentado contra una escuela de cadetes en Bogotá, "ya que el hecho de que siga activa coloca en una situación de alta vulnerabilidad a las defensoras".

PETICIONES A LA UE Y ESPAÑA

Asimismo, ha considerado que "la comunidad internacional es, y debe seguir siendo, la gran aliada para promover estos cambios y visibilizar el papel crucial que desempeñan estas mujeres".

En concreto, ha solicitado a la UE "diversas medidas de control, diálogo y financiación de programas de protección, así como de revisión de los programas de asistencia técnica a Colombia en materia jurídica o policial".

Oxfam hace un llamamiento específico a España para que "frene la venta de armas a Colombia ante el riesgo de complicidad en la comisión de crímenes de Derecho Internacional y de los Derechos Humanos". Según la ONG, desde la firma del acuerdo de paz hasta mediados de 2018, España ha vendido material armamentístico a Colombia por valor de 50,8 millones de euros.

No obstante, la ONG valora que "la agenda política de España ha dado un giro positivo en los últimos años con esfuerzos concretos y foros internacionales para cambiar la dramática realidad que viven los activistas" en Colombia.

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