SOFIA 24 Jun. (Reuters/EP) -
El presidente de Bulgaria, Rosen Plevneliev, ha anunciado este lunes que mantendrá conversaciones con todos los partidos políticos para intentar acabar con las manifestaciones contra la corrupción y el crimen organizado que desde hace más de una semana se están desarrollando en el país.
Miles de personas han salido a las calles a diario en las principales ciudades de Bulgaria para pedir la dimisión del nuevo Gobierno del país, liderado por los socialistas, que lleva tres semanas en el poder, después de que el Ejecutivo intentara poner al frente de la seguridad nacional a un magnate de los medios de comunicación, Delyan Peevski, sin ningún tipo de debate previo.
El Parlamento del país accedió a las demandas de los manifestantes y rescindió rápidamente el nombramiento de Peevski. El primer ministro del país, Plamen Oresharski, se disculpó por el movimiento, aunque se negó a dimitir por considerar que eso desestabilizaría al país y sería perjudicial para su economía.
Plevneliev ha considerado que la naturaleza pacífica de las manifestaciones es un signo positivo para la democracia búlgara y ha instado a los políticos a prestar atención a las peticiones de reformas. "Mantendré consultas con los partidos políticos representados en el Parlamento. Esto me llevará varios días", ha declarado el presidente búlgaro.
"Ampliaré seguramente el enfoque de mis consultas y espero haber escuchado a los representantes de otros partidos políticos a finales de esta semana", ha revelado Plevneliev. "Espero que se establezcan compromisos claros. Haré todo lo posible por encontrar una solución", ha afirmado.
Además de la dimisión del Ejecutivo, los manifestantes también quieren que se revise el código electoral para permitir que nuevos partidos políticos puedan desafiar el 'statu quo'. Asimismo, quieren que se revisen las leyes existentes para evitar que grupos de negocios poderosos reciban fondos públicos, para impulsar las libertades de los medios y para mejorar la independencia de los tribunales.
"Entiendo perfectamente a la gente y su deseo natural de vivir en un país normal. Me temo que eso no puede suceder de forma inmediata, necesitamos hacer esfuerzos sistemáticos y consistentes en esa dirección", ha afirmado Oresharski.
"En la actualidad, el Estado búlgaro necesita urgentemente soluciones para problemas clave. Necesitamos encontrar medidas rápidas y eficientes para solucionar los problemas más dolorosos para el pueblo y los negocios búlgaros", ha expresado.
En febrero, las manifestaciones ciudadanas provocaron la dimisión en bloque del gabinete del entonces primer ministro Boiko Borisov, lo que provocó la celebración de elecciones anticipadas en el mes de mayo, en las que el partido de Borisov, el GERB, se proclamó vencedor, aunque no logró los aliados suficientes para formar un Gobierno.
Así pues, los socialistas junto con el partido turco MRF, que lograron, respectivamente, la segunda y la tercera plaza en las elecciones, formaron una coalición, que necesitó el apoyo de un partido nacionalista para poder llegar al poder.