TÚNEZ 30 Dic. (Reuters/EP) -
La Policía tunecina ha detenido este domingo a siete islamistas ultraconservadores en la localidad de Kasserine, ante el temor de que pudieran estar planeando perpetrar ataques durante la celebración del Año Nuevo.
Kasserine, que se encuentra cerca de la frontera con Argelia, es la localidad más cercana a la zona remota del monte Chambi, donde las Fuerzas Armadas y la Policía irrumpieron a comienzos de este año para intentar localizar a más de 30 supuestos combatientes de Al Qaeda.
Las autoridades tunecinas han incrementado los controles en la región ante el temor de que se lleven a cabo ataques durante la celebración del Año Nuevo.
Los siete salafistas detenidos durante la tarde del domingo estaban repartiendo panfletos en los que se pedía la prohibición de la celebración del Año Nuevo y habían amenazado a algunos pasteleros para que no vendieran tartas para celebrar el evento, según una radio local.
Uno de los detenidos llevaba en su teléfono móvil una serie de fotos de un combatiente arrestado en el monte Chambi el pasado mes de mayo, cuando el Ejército de Túnez irrumpió en la zona, según ha informado Mosaique Radio.
El monte Chambi, el punto más alto de Túnez, está ubicado a alrededor de 220 kilómetros al suroeste de la capital, y a pocos kilómetros de la frontera con Argelia. Las condiciones de esta área son complicadas, y la mayor parte de las carreteras todavía están sin construir.
Las celebraciones de Año Nuevo suelen ser un gran evento en Túnez, el país más secular del mundo árabe. Sin embargo, se han visto empañadas desde la revolución que acabó con el presidente Zine el Abidine Ben Alí a comienzos de 2011, allanando el camino para que el partido islamista moderado Ennahda tomara el poder.
Después de la reciente crisis política en torno al papel del Islam en la política, Ennahda ha aceptado dimitir y dejará el Gobierno en manos de un Ejecutivo provisional antes del próximo 14 de enero, el día del tercer aniversario de la caída de Ben Alí.
Los salafistas ultraconservadores, cuyo objetivo es el de imponer un Estado islámico en Túnez, pudieron volver del exilio y salir de prisión después de que Ben Alí fuera derrocado.
La semana pasada, la Policía de Túnez se incautó de 60 kilos de oro, por valor de cerca de 1,67 millones de euros tras registrar varios vehículos para transportar tanto a combatientes como armas en una de las principales carreteras que unen el norte del país con el sur. No obstante, las autoridades han asegurado que es demasiado pronto para afirmar que el oro pertenecía o iba destinado a los terroristas.