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BRUSELAS, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -
Los presidentes de los tres partidos de Bélgica y Luxemburgo miembros del Partido Popular Europeo (PPE) han reclamado este jueves la expulsión de la familia europea del partido en el Gobierno en Hungría, el Fidesz del primer ministro, Viktor Orbán, por la campaña antieuropea que ha lanzado contra la Comisión Europea.
"Los excesos de Orbán ya no son admisibles para nosotros. Se han vuelto insoportables", ha criticado el presidente de los conservadores valones del CDH, Maxime Prevot, en un mensaje publicado en Twitter en el que ha anunciado el ultimátum que ha enviado por carta junto al presidente del CD&V flamenco, Wouter Beke, y el del CVS luxemburgués, Frank Engel.
En declaraciones a la prensa belga, Prevot ha expresado su hartazgo por el comportamiento antieuropeo de Orbán, cuya integración en el PPE ya fue tema de debate hace meses, y ha dicho que ya no quiere que su partido "se asocie al populismo" del mandatario húngaro.
Según publica el diario Le Soir, los partidos conservadores de otros Estados miembros, como el PSD portugués y el CDA holandés, están sopesando sumarse a esta reivindicación para que Fidesz deje de ser parte del club 'popular' europeo.
El próximo 20 de marzo se reunirá la asamblea política del PPE para discutir sobre el programa que defenderán de cara a las elecciones al Parlamento europeo de mayo, pero no está claro si la preocupación por el discurso antieuropeo de Orbán será parte de la agenda.
Para que el asunto sea discutido formalmente, es necesario que lo pidan al menos siete partidos nacionales, de al menos cinco países miembro, pero por el momento solo los dos partidos belgas y el luxemburgués han enviado cartas formales.
Budapest ha lanzado una campaña en la que acusa a Bruselas de impulsar políticas migratorias que "amenazan" la seguridad de Hungría, por ejemplo con la imposición de cuotas obligatorias de acogida de refugiados, y ha dirigido los mensajes más duros hacia el jefe del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, miembro también del PPE.
La Comisión Europea reaccionó la semana pasada tachando de "ridícula" la campaña de "noticias falsas" impulsada por Orban y este jueves ha criticado al Gobierno húngaro de "distorsionar la verdad" y pretender dibujar una imagen "oscura" sobre la política migratoria de la UE.