El presidente de Irak pedirá a los bloques políticos que propongan a independientes al cargo de primer ministro

Publicado 04/12/2019 21:35:54CET
El presidente de Irak, Barham Salí
El presidente de Irak, Barham Salí - REUTERS / THAIER AL-SUDANI - Archivo

MADRID, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Irak, Barham Salí, pedirá a los bloques políticos que presenten la candidatura de figuras independientes para ocupar el cargo de primer ministro, según ha desvelado este miércoles el Parlamento.

Durante la jornada del martes, el presidente del Parlamento, Mohamed Halbusi, pidió a Salí que designe a un nuevo primer ministro, para lo que tendrá 15 días. Tras ello, se abrirá un plazo de 30 días para formar el nuevo gobierno.

La petición ha llegado después de que el Parlamento aceptara la dimisión presentada por el primer ministro, Adel Abdul Mahdi, en el marco de las movilizaciones antigubernamentales en el país, que se han saldado con más de 400 muertos.

En este sentido, el propio Abdul Mahdi ha recalcado durante la jornada que su dimisión "es una de las soluciones a la crisis", según ha recogido la agencia iraquí de noticias NINA.

Durante la jornada del lunes, el principal bloque parlamentario, Sayirún, anunció su decisión de no utilizar su derecho a nominar al nuevo primer ministro del país.

"Sayirún anuncia que cede su derecho a los manifestantes, ya que el pueblo es el que toma las decisiones", dijo el líder del bloque, Nabil al Tarfi, siguiendo instrucciones del destacado clérigo chií Muqtada al Sadr, quien encabeza Sayirún.

Entre los principales integrantes de Sayirún figura el Partido Sadrista, liderado por Al Sadr --quien ejerce de líder espiritual de la coalición--, el Partido Comunista, el Partido del Movimiento Joven por el Cambio y el Partido del Progreso y la Reforma.

La coalición fue creada a raíz de las masivas movilizaciones de 2017 contra la corrupción y de cara a las parlamentarias que se celebraron el año pasado en el país, en las que se hizo con la victoria.

Al Sadr afirmó el viernes después de que Abdul Mahdi anunciara que presentaría su dimisión al Parlamento que la decisión "es el primer fruto de la revolución" y sugirió que su sucesor sea nombrado a través de un referéndum.

UN PAÍS "EN LA ENCRUCIJADA"

La representante especial de Naciones Unidas para Irak, Jeanine Hennis-Plasschaert, afirmó el martes que el país "está en una encrucijada" y pidió a la clase política que una fuerzas para sacar al país de la crisis que atraviesa.

En una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, hizo hincapié en la necesidad de celebrar elecciones "libres, justas y creíbles", hacer frente a la corrupción y crear condiciones para reducir el desempleo.

Por ello, Hennis-Plasschaert recalcó "la urgencia, en las actuales circunstancias" de que el proceso logre avances rápidamente. "Los líderes políticos no tienen el lujo del tiempo y deben estar a la altura", dijo.

Así, ha incidido en que tienen que "sacar adelante soluciones reales, en lugar de dejarlas en manos de un primer ministro con pocos o ningún apoyo". "Es una responsabilidad de la clase política en su conjunto", ha argüido.

"La situación no puede resolverse ganando tiempo y con soluciones cosméticas y medidas coercitivas. Esta postura sólo incrementará la ira pública y la desconfianza", alertó.

"IRAK NO ES UNA CAUSA PERDIDA"

Por ello, manifestó que "perseguir intereses partidistas y la brutalidad en la represión de las protestas pacíficas no son estrategias, y nada es más dañino que un clima de ira y miedo". "No debemos dejar que la historia se repita", advirtió.

"Tras cualquier crisis pueden surgir nuevas y grandes oportunidades. Irak no es una causa perdida. En absoluto, tiene un potencial inmenso", dijo, antes de agregar que "el desafío es aprovechar esta oportunidad y construir un Irak soberano, estable, inclusivo y próspero".

Irak lleva inmerso en multitudinarias manifestaciones desde principios de octubre que, según el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Las protestas, marcadas por las críticas por la falta de empleo, el mal estado de los servicios públicos y la corrupción, estallaron el 1 de octubre y desencadenaron en los días posteriores una violenta respuesta por parte de la Policía, a la que se ha acusado de utilizar fuego real.

Los iraquíes responsabilizan a la élite política y sus patrones, Irán y Estados Unidos, y denuncian que utilizan a Irak para lograr sus propios objetivos de influencia regional sin prestar atención a las necesidades de la población.

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