Las protestas contra el régimen en Irán se saldaron con unos 1.500 muertos, según responsables gubernamentales

Actualizado 23/12/2019 20:37:32 CET
Protesta en Irán en noviembre contra el aumento de los precios del combustible
Protesta en Irán en noviembre contra el aumento de los precios del combustible - VIA REUTERS / WANA NEWS AGENCY - Archivo

El líder supremo de Irán ordenó a las autoridades que pusieran fin a las movilizaciones haciendo lo que fuera "necesario"

GINEBRA, 23 (Reuters/EP)

Las protestas contra el régimen de Irán en noviembre se saldaron con la muerte de unas 1.500 personas, en su mayoría manifestantes, según un balance confirmado a Reuters por tres responsables gubernamentales iraníes.

Los tres responsables gubernamentales han señalado a Reuters que el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, ordenó que se hiciera lo que fuera necesario para poner fin a las movilizaciones contra el régimen, que comenzaron por la subida del precio de los combustibles. "Hagan lo que sea necesario", aseguró el líder supremo, según el relato de esos tres responsables del Ejecutivo de Teherán.

La orden de Jamenei dio paso a una campaña de represión que ha dejado 1.500 muertos, el balance con más víctimas mortales desde la Revolución Islámica de 1979 que llevó a los ayatolás al poder y acabó con el régimen del Sha Reza Pahlevi.

El balance de las manifestaciones contra el Gobierno iraní que comenzaron el 15 de noviembre asciende a unos 1.500 muertos, incluidos 17 adolescentes y 400 mujeres, además de varios miembros de las fuerzas de seguridad y de la Policía.

Oficialmente, las autoridades iraníes no han dado ninguna cifra de muertos pero la organización defensora de los Derechos Humanos Amnistía Internacional publicó el 16 de diciembre un informe que situó en al menos 304 muertos el balance por la represión de las protestas.

Por su parte, el Departamento de Estado norteamericano ha señalado, en una declaración enviada a Reuters, que las protestas se saldaron con varios cientos de muertos. Según han dicho dos de los responsables iraníes consultados, el balance facilitado a Reuters se basa en información de las fuerzas de seguridad, de las morgues, de hospitales y de institutos forenses.

PIDIERON EL REGRESO DEL MONARCA PERSA

Un portavoz del Gobierno iraní ha rechazado hacer declaraciones al ser preguntado sobre si el líder supremo ordenó directamente acabar con las protestas, que comenzaron a mediados de noviembre por la decisión del régimen de Irán de aumentar el precio de los combustibles, anunciada el 15 de noviembre, y se convirtieron en el mayor desafío a la República Islámica desde la Revolución de 1979.

En el segundo día, las movilizaciones alcanzaron la capital del país, Teherán, con manifestantes exigiendo el final del régimen de los ayatolás y la caída de sus líderes. Los manifestantes quemaron imágenes del ayatolá Jamenei y reclamaron el regreso de Reza Pahlevi, el hijo del derrocado y exiliado sha de Persia, según los vídeos difundidos en redes sociales y de acuerdo con el testimonio de testigos de las protestas.

La protesta se extendió por más de cien ciudades y iraníes ya con un marcado carácter político y la consigna "Viven como reyes. La gente, cada vez más pobre" se convirtió en el lema común, según testigos presenciales y vídeos publicados en redes sociales.

En ese segundo día de manifestaciones, el líder supremo de Irán se reunió en su residencia oficial en el centro de Teherán con altos cargos gubernamentales, incluido el presidente del país, Hasán Rohani, y varios miembros de su Gobierno. Tres fuentes cercanas al líder supremo han contado a Reuters que en esa reunión el ayatolá elevó el tono y criticó la gestión del Ejecutivo ante las movilizaciones y se mostró especialmente enfadado por la quema de sus imágenes y por la destrucción de una estatua de su antecesor, el ayatolá Ruholá Jomeini.

"La República Islámica está en peligro. Hagan lo que sea necesario. Esa es mi orden", afirmó el líder supremo iraní, según ha contado una de las fuentes consultadas por Reuters. El ayatolá Jamenei aseguró que, si las manifestaciones no se detenían ya, haría responsables a los altos cargos asistentes al encuentro. "Los enemigos querían derrocar a la República Islámica y hacía falta una reacción inmediata", ha dicho otro de los responsables del Gobierno de Teherán.

Un cuarto responsable del Gobierno, que fue informado sobre esa reunión, ha señalado que Jamenei dejó claro que las protestas tenían que tener una fuerte respuesta del Ejecutivo. "Nuestro imán solo responde ante Dios. Cuida del pueblo y de la Revolución. Fue muy firme y dijo que los alborotadores tenían que ser reprimidos", ha explicado.

Tres fuentes han subrayado que Jamenei estaba especialmente preocupado por las protestas en poblaciones obreras de pequeño tamaño, ya que los votantes con bajos ingresos han sido un pilar fundamental de la República Islámica. Además en febrero hay convocadas elecciones legislativas.

El 3 de diciembre, la cadena de televisión estatal iraní informó de que las fuerzas de seguridad estaban disparando con munición real contra los manifestantes y que "algunos alborotadores" habían muerto en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

La respuesta a este descontento ha sido mucho más contundente que la empleada en 2009, según activistas iraníes. Entonces millones de personas protestaron contra la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad y murieron 72 personas. En las movilizaciones sociales de 2017 y 2018 se estima que murieron unas 20 personas, según cifras oficiales.

Tras difundirse el balance de la última ola represiva, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní ha calificado de 'fake news' o noticia falsa la cifra publicada, en palabras de un portavoz del organismo citado por la agencia de noticias semioficial Tasnim.

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha dicho que ha recibido vídeos en los que se ve a miembros de la Guardia Revolucionaria abriendo fuego sin aviso previo contra los manifestantes que protestaban contra el régimen en la localidad de Mahshahr. En las imágenes, los manifestantes huyen y los guardias les persiguen y les rodean con vehículos armados con ametralladoras, matando a al menos 100 iraníes, según la versión del Departamento de Estado.

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