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MADRID, 28 Mar. (EUROPA PRESS) -
La relatora de Naciones Unidas que encabeza las investigaciones sobre el asesinato de Yamal Jashogi, Agnes Callamard, ha criticado este jueves los juicios a puerta cerrada en Arabia Saudí en torno al caso y ha pedido que sean abiertos al público.
"El Gobierno de Arabia Saudí está profundamente equivocado si cree que estos procedimientos, tal y como están constituidos, satisfarán a la comunidad internacional, tanto en términos de justicia de los procedimientos según los estándares internacionales o en términos de la validez de sus conclusiones", ha señalado.
Así, ha criticado la falta de transparencia de los procesos, en los que están siendo juzgados once sospechosos. Contra cinco de ellos se ha reclamado la pena capital por el asesinato del periodista.
Según las informaciones que han trascendido hasta el momento, Saud al Qahtani, un príncipe de la familia real saudí que fue destituido de su cargo como consecuencia del asesinato no ha comparecido en ninguna de las sesiones del juicio.
"El asesinato de Jashogi fue resultado de un asesinato extrajudicial cometido en una oficina consultar en territorio extranjero", ha dicho, antes de recalcar que "en contra de las afirmaciones de Arabia Saudí, no se trata de un asunto interno".
"Los derechos de la víctima y su familia están en juego, pero también lo están los derechos del resto de estados según los tratados y las leyes internacionales", ha sostenido Callamard.
En este sentido, ha explicado que "la investigación y posterior juicio debe cumplir con los estándares legales internacionales, y eso exige los mayores niveles de transparencia e imparcialidad".
La relatora de la ONU ha hecho además referencia a la invitación de Riad a representantes de los países miembro del Consejo de Seguridad del organismo internacional para estar presentes en algunas de las vistas y ha advertido de que, en caso de acudir, "se arriesgan a ser partícipes de un potencial error de la justicia".
Diplomáticos estadounidenses, británicos, franceses, rusos, chinos y turcos han sido autorizados para asistir a las vistas y son avisados con un estrecho margen de tiempo para que se desplacen al lugar donde se celebra el juicio, en el que además no tienen acceso a intérpretes.
"Deben revisar su cooperación e insistir en que los procedimientos sean totalmente abiertos al público y a observadores internacionales expertos", ha apuntado, al tiempo que ha recalcado que, de lo contrario, "podrían ser cómplices en caso de que se demuestre que los juicios están marcados por las violaciones del Derecho Humanitario".
De esta forma, Callamard ha criticado que "las autoridades saudíes no han desvelado siquiera las identidades de los acusados, su función en relación con el Gobierno o los detalles de los cargos que pesan sobre ellos".
Por último, ha reclamado también a Riad que haga públicos los detalles y resultados de los esfuerzos para establecer el paradero de los restos de Jashogi, así como el destino de todos los inicialmente arrestados en relación con el asesinato.
"El Gobierno de Arabia Saudí demostrará su buena fe si abre sus esfuerzos a la revisión internacional. Por ello, renuevo mi petición de permiso para realizar una visita a Arabia Saudí como parte de mi investigación sobre el destino y paradero de Jashogi. Agradecería una respuesta positiva", ha zanjado.
ASESINADO POR FUNCIONARIOS SAUDÍES
Callamard afirmó en febrero que el periodista saudí fue "víctima de un asesinato brutal y premeditado, planificado y perpetrado por funcionarios de Arabia Saudí".
"El asesinato de Yamal Jashogi y la pura brutalidad del mismo han causado una tragedia irreversible para sus seres queridos. Asimismo, supone una serie de implicaciones internacionales que requieren la atención urgente de la comunidad internacional, incluida la ONU", agregó.
Callamard, que presentará su informe final en junio ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, resaltó entonces que las investigaciones de su equipo son "un paso necesario, entre otros, para revelar la verdad y una rendición de cuentas formal".
En este sentido, destacó que los esfuerzos de Turquía para investigar el caso han sido socavados por Arabia Saudí. "Desgraciadamente, se facilitó un momento y acceso inadecuado a los investigadores turcos para que llevaran a cabo un examen profesional y efectivo de la escena del crimen, tal y como requieren los estándares internacionales de investigación", sostuvo.
Así, explicó que el asesinato de Jashogi en el interior del consulado saudí en Estambul violó el Derecho Internacional y las normas fundamentales que rigen las relaciones internacionales, incluidas aquellas sobre el uso de misiones diplomáticas.
"Las garantías de inmunidad nunca estuvieron destinadas a facilitar la comisión de un crimen y exonerar a sus autores de su responsabilidad criminal u ocultar una violación del derecho a la vida", recordó.
Por otra parte, confirmó que su equipo había tenido acceso a informaciones sobre las investigaciones turcas, incluidas partes de unas "escalofriantes y espantosas" grabaciones obtenidas por los servicios de Inteligencia del país, si bien ha subrayado que las mismas no han podido ser verificadas por su equipo hasta el momento.
EL ASESINATO DE JASHOGI
Jashogi, un periodista crítico con el régimen saudí que vivía fuera del país y que escribía para el diario 'The Washington Post', fue asesinado el 2 de octubre de 2018 en el interior del Consulado de Arabia Saudí en Estambul, donde había acudido para hacer los trámites para poder casarse con su prometida.
Tras varias declaraciones contradictorias sobre lo que le sucedió a Jashogi, el régimen saudí reconoció que fue asesinado dentro de la legación diplomática por funcionarios que terminaron desmembrando su cuerpo.
El Gobierno turco ha dicho en anteriores ocasiones que está trabajando en colaboración con otros países en el marco de la investigación del asesinato de Jashogi y ha acusado a las autoridades saudíes de no estar cooperando para descubrir la verdad.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, mantiene que el asesinato de Jashogi fue ordenado en los más altos niveles de la jerarquía saudí, aunque el régimen saudí ha negado cualquier implicación del príncipe heredero, Mohamed bin Salmán.
Los fiscales saudíes han solicitado la pena de muerte para cinco de los once sospechosos detenidos por el asesinato del periodista crítico, que provocó la condena de la comunidad internacional y que dañó gravemente la imagen reformadora del príncipe heredero saudí.
Arabia Saudí ha afrontado una intensa presión internacional por el asesinato de Jashogi, también por parte de Estados Unidos, su principal aliado, cuyo Senado ha aprobado una resolución que culpa directamente al príncipe por el crimen.