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MADRID, 19 Nov. (EUROPA PRESS) -
El ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, ha abogado este lunes por la participación de Irán y Arabia Saudí en la conferencia de paz de 'Ginebra 2', argumentando que ambos "están asociados con los mayores beneficiarios de las partes que luchan en el país".
En una entrevista concedida al diario ruso 'Nezavisimaya Gazeta', Lavrov ha dicho que "es esencial que todos los países sin excepción que influyen en las distintas fuerzas de la crisis siria estén presentes en esta conferencia". "Hablo ante todo sobre Irán y Arabia Saudí", ha especificado.
"La intransigencia que existe entre Irán y Arabia Saudí no debe profundizar la división emergente dentro del mundo islámico", ha agregado, según ha recogido la cadena de televisión rusa RT. "Siempre defendemos que estas contradicciones en el islam sean superadas", ha sostenido.
Asimismo, ha subrayado que "es poco probable" que todas las fuerzas de la oposición unifiquen su postura respecto a su participación en 'Ginebra 2', al tiempo que ha expresado su preferencia porque la oposición "esté representada por una sola delegación y hable con una sola voz".
Estados Unidos y Rusia anunciaron en mayo de 2013 que celebrarían una nueva conferencia de paz en Ginebra (Suiza) para tratar de poner fin a la guerra que libran los rebeldes con las fuerzas gubernamentales. Después de sucesivos aplazamientos, se preveía que la cumbre se celebrara a finales de este mes, si bien podría ser postergada una vez más.
La conferencia de paz propuesta busca aprovechar un acuerdo de junio del 2012 entre las potencias mundiales que abogaba por la instauración de una autoridad transitoria con todos los poderes ejecutivos, pero no abordaba la cuestión de la posible participación del presidente, Bashar al Assad.
PROGRAMA NUCLEAR IRANÍ
Por otra parte, ha recalcado que el problema que rodea al programa nuclear iraní "es imposible de resolver con sanciones". "No solucionaremos nada con la presión de las sanciones. En ningún lugar las sanciones han dado buenos resultados", ha argumentado.
En este sentido, ha asegurado que el Grupo 5+1 --integrado por Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania-- podría alcanzar un acuerdo con Teherán en la próxima reunión, prevista para el miércoles, "si no se ponen piedras en los zapatos".
Este mismo lunes, el presidente de Irán, Hasán Rohani, ha advertido de que las "excesivas demandas" planteadas por la comunidad internacional sobre el programa nuclear iraní podrían dañar severamente las negociaciones en torno al mismo.
"Durante las últimas conversaciones en Ginebra se hicieron grandes progresos, pero todo el mundo debe ser consciente de que las demandas excesivas podrían complicar el proceso de cara a un acuerdo en el que todas las partes ganen", ha sostenido durante una conversación telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin.
"Desde nuestro punto de vista no debería haber una situación en la que la voluntad de las partes para alcanzar un acuerdo aceptable por todos se vea afectada", ha agregado Rohani, según ha informado la cadena de televisión iraní Press TV.
SANCIONES
Occidente acusa a Irán de pretender fabricar una bomba atómica con su programa nuclear, algo que niega Teherán, que asegura que el desarrollo nuclear iniciado hace más de tres años tiene un fin civil y sanitario.
En este sentido, ha aseverado en reiteradas ocasiones que el programa nuclear tiene únicamente fines civiles pacíficos y que se enmarca dentro del Tratado de No Proliferación (TNP).
El TNP, del que Irán es parte, establece entre otras cosas que, para evitar la proliferación, los países que ya cuentan con energía nuclear han de facilitarla a los países que no la tienen en caso de que estos decidan utilizar esta energía para fines pacíficos.
Con la llegada de Rohani a la Presidencia, el Gobierno de Irán ha promovido una política exterior más aperturista, que se consagró con el deshielo de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, rotas desde 1979, con la llamada telefónica de quince minutos mantenida entre Rohani y Obama.
Asimismo, Reino Unido e Irán retomaron el lunes las relaciones diplomáticas y designaron encargados de negocios no residentes. Este nuevo viraje en los acontecimientos ha levantado las suspicacias en Israel y Arabia Saudí, que ve amenazada su influencia en Oriente Próximo.